María Gabriela Díaz Los que se quedaron, los que se fueron y los que se largaron.

A lo largo de estos interminables y nefastos 18 años hemos asistido a una de las peores tragedias históricas que jamás hubiéramos imaginado vivir en Venezuela: el Castro-Chavismo-Madurismo devenido también en Narco-Dictadura-Genocida. Las explicaciones sobran.
Por eso es que la asignatura pendiente de muchos estudiantes sigue siendo: Historia de Venezuela, una cosa terriblemente aburrida y asfixiante, sin sabor ni pasión. Un círculo deformado que no pasa de ser un resumen cuyos protagonistas son: Caciques, Caudillos y Militarotes haciéndose siempre del poder absoluto…pero bueno qué le vamos a hacer, en definitiva eso elegimos ser.
Volvamos a los peores 18 años de la Historia Venezolana, que fue con lo cual inicié esta pretención. Porque sobretodo estas líneas van dirigidas a la tribu que se largó. Ya explicaré por qué.
Como todo proceso, hay quienes deciden quedarse, otros irse y otros largarse. Todas las estructuras sociologicas, por más que hayan evolucionado, no dejan de tener esa escencia tribal ancestral que las caracateriza.
Dentro del grupo de los que se quedaron están los que siempre apuestan y aman a la patria, por encima de todas las cosas, los que no se imaginan amanecer sin la fotografía del Ávila, el tráfico y el olor a trópico que despide el asfalto de las maltrechas calles venezolanas.
Sin duda también están los que producen mucho dinero aquí, sin o con Narco-Dictadura-Genocida, sus negocios siguen siendo muy prósperos y durante las temporadas de asueto deciden echarse un baño de oxígeno en otras tierras que les permite regresar renovados y seguir la faena.
Está por supuesto el grupo que decidió irse, que son esos venezolanos, ciudadanos del mundo, que se adaptan a pesar del dolor, la ausencia de sus paisajes, la inexactitud de los aromas, la escasez de sonrisas en las calles, hacen el esfuerzo y emprenden su vida de nuevo, pero sobretodo se llevan en un compartimiento de la maleta, esa Venezuela hermosa que tuvimos y fuimos y se convierten en los mejores embajadores que este gobierno de pranes y criminales nunca tuvo. En cada país donde llegan hablan de todo lo bueno que tiene Venezuela, y cuando llega el momento terrible de tener que narrar la caída y el deterioro de nuestra tierra, tienen la altura de agachar la cabeza, con esa humildad que te produce la vergüenza y el dolor de la patria que se tuvo que dejar, pero se sueña en recobrar.
Esos son los hermanos que siempre te llaman, que están pendientes de ti, los que lloran detrás del hilo telefónico porque sienten el mismo sufrimiento, la misma depresión…los que evitan hacer un comentario malsano sobre la situación porque respetan a ultranza a los que se quedaron. Y hasta desde aquí, a veces hay que darles fuerzas, para que no se desplomen, los que nunca se cansan de decirte: Estamos Lejos pero No Ausentes…Los que se tienen que defender de las opiniones ponzoñosas de ciertos latinos que olvidaron haber sido rescatados por Venezuela en sus otras épocas oscuras…
Pero…y aquí es donde deseaba llegar, está esa fauna de los que se largaron...Sí así de crudo y como lo leen, los venezolanos que se largaron! Quiénes son, se preguntarán algunos acucioso? Ya se los responderé, dejen la prisa, porque aquí hay mucha tela que rasgar…
Los reconoces de inmediato: quieren ser más arrechos que todo el mundo, llegan “invadiendo” con su arrogancia el país que los acoge. Están mal allá y aquí también, es decir son una suerte de inadaptados que viven dentro de lo que en psiquiatria se denomina “In between”. 
Empiezan a postear toda su cólera, frustración, ira, rabia y desazón en las redes sociales, se atreven incluso a culparnos a los millones que nos quedamos mamandonos la dictadura por su desgracia de haberse ido.
Se vuelven enemigos de su propio gentilicio, empiezan a vociferar cánticos como: “Me fui de esa mierda”; “Ese es un pobre pueblo, que con tal de recibir el Clap están felices”; “mi arrechera no es con Maduro, sino con ese pueblo que es tan pauperrimo, que no lo terminan de sacar”; otros aún más infelices se atreven incluso a hacer comparaciones: “esto es otra cosa, aquí todo funciona”, “el internet vuela y los automercados full, puedes comprar todo lo que quieras”.
Esta fauna a la cual los que tienen el privilegio de leerse, así como si este no fuera un artículo, sino un espejo, de seguro ya se vió; otros que resultarían ser familiares, amigos o allegados, ya los reconoció…
Ahora, la guinda de esta torta son las estadísticas, porque el 70% de los que se largaron aseguran haber votado por el muerto muñeco de cera o haber coqueteado en algún momento con el socialismo del siglo XXI. Vainas de ellos…si les gustaba la izquierda para qué carajo huyeron por la derecha? Ah?
Para concluir me he visto en la imperiosa necesidad de ponerles un espejo a los que se largaron, porque estoy harta de estos mamarrachos que: votaron por este proyecto, coquetearon con él, no han tragado ni una sola lacrimógena, no han llevado coñazos por parte de los GNazi, quieren venir a ningunearnos gritando que no hacemos nada por sacar a Maduro, quieren pagar su arrechera con el pendejo que hace todo lo contrario de lo que ellos no hacen y por último decirles que su enemigo está en Miraflores, no detrás del hilo telefónico o el mensajito por chat que tan sólo los llama, para decirles que se les recuerda con cariño….
Lic. Ma. Graciela Díaz L.

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