Oscar y Sus Argonautas, Rumbo A Lo Desconocido – Néstor Sánchez Quintero

Hay una sinonimia o similitud entre muchas figuras históricas comenzando por la heroica gesta del insigne Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre en su hora menguada respecto al ultraje y la desaparición de Oscar Pérez, el parecido es bárbaro, tal afinidad al gigante de Pichincha, Ayacucho y otras proezas, fue tanto que se volvió ‘peligroso’, dado su  honor y donaire justiciero, que en aras de la libertad se inmoló, ser noble y puro de corazón fue suficiente para que este Parsifal, fuese ajusticiado siniestramente a fuego cruzado un 4 de Junio de 1830 en la Selva de Berruecos, Colombia, y solo alcanzó a exclamar ¡Ay balazo! y cayó sin vida el Abel de América.

Pues bien, estos valientes jóvenes y una hermosa mujer en plena gestación fueron masacrados en el Junquito por propios y extraños en fuego a mansalva. Tal como cita el libertador, Simón Bolívar parafraseando sobre el brutal asesinato de su digno heredero Sucre, estos Caballeros de La Mesa Redonda de la Zona Tórrida, ahora yacen como -copos de nieve en un charco de sangre-.

¿A quién no mutiló tanta cobardía y depravación humana? Cada ciudadano que ama y sueña con La Venezuela Libre y Democrática, al menos sé le desgarró un pedazo de su corazón y su alma llora, otra página triste para nuestra sufrida historia patria, ahora todos somos hogares enlutados.

¡Qué error garrafal han ejecutado estos rufianes, mal cálculo del G2 y sus despersonalizados zopilotes! haberlos ultimado con alevosa asimetría e insuperable bestialidad, lo anterior ha sellado su máxima sentencia, con un final digno de pusilánimes.

A diferencia del demonio rojo, Oscar pidió tregua pero jamás arrugó, a contraposición Chávez huyó y se escondió despavorido en el museo militar hasta rendirse, aun siendo un monstruoso criminal de sus propios compañeros de armas, e inocentes civiles, al futuro caudillo se le perdonó la vida.

A Hugo Rafael se le premió con la insólita facilidad publicitaria de acceder al mísero apotegma del “por ahora”, para completar coronó con un indulto, que le daría a la postre una deslustrada fama y fortuna de estatura mesiánica, luego de su fallido golpe de Estado.

De la misma forma, ambos extremos fueron su cúspide política y su derrota final en la vieja Cuba. Su epilogo y su lápida escondida hablan claro de una falsificada fecha de deceso, no obstante, nada más miremos como el comandante y su prole maligna de guapos y apoyados, han destrozado sin misericordia al país que forjaron el protolíder, Francisco de Miranda y los inigualables paladines terráqueos, Los Libertadores de América.

Jesucristo fue sentenciado a morir clavado por el Sanedrín de Caifás, por Poncio Pilatos y el altanero poder romano; lo azotaron, le vejaron y lo crucificaron. Jamás calcularon que el Rey de Reyes y El Señor de Señores a los 3 días resucitaría entre los muertos, Oscar también resucito, desde el Junquito cara al mundo.

Parece increíble, que irónico pero -un oficial y un caballero llamado Oscar- tan solo disparó flores de esperanzas ondeando el ensueño de nuestro hermoso tricolor y un 350 justificado, constitucional y en rebeldía. Asi como Zerah manipulador de Judas Iscariote y mano derecha del sumo sacerdote Caifás, visualizo al controversial Jesucristo, como su indoblegable enemigo público, consideró que el Cordero de Dios y sus 12 apóstoles eran sus peores opositores de aquel régimen político y espiritual, manchado de rojo en la antigua Jerusalem, hoy Venezuela.

El Mesías, Hijo de Dios, sin saberlo una vez sacrificado, pone en boca de Zerah las proverbiales palabras:

“Ahora empiezo a entender, Jesucristo nos resulta más peligroso muerto que vivo, y con ello se dividió la historia del mundo. El Alfa y El Omega es el antes y el después, principio y fin”.

Guardando las distancias, así mismo es la gran paradoja de hombres como nuestros libertadores de escudo en resistencia, hoy sepultados como Oscar y sus bizarros y los memorables libertadores de Suramérica. El cobarde asunto el de sus diabólicos homicidas, el sacrificio de Oscar Pérez y sus aguerridos arcángeles por ley de destino, sin duda representa el vertiginoso e inevitable principio del fin, ello implica la estrepitosa caída de la abominable dictadura de furia roja.

A contrapelo del insepulto de Sabaneta de Barinas, que el yugo lanzó; Oscar Pérez y sus egregios espartanos venezolanos, ahora muertos son más peligrosos que vivos, para la dictadura de Maduro, ¡Oh! Santos Corderos, Señor Dios, Hágase Tu Voluntad!.

La historia israelita e independentista de Venezuela, se entrecruzan y se repiten, Diosdado es Caifás, Maduro es Zerah, y el chivato que vendió a Oscar es el Judas que con un beso los vendió en dólares al mejor postor, Tarek William Saab sin resquemor es Poncio Pilatos lavando sus manos ensangrentadas, de cada venezolano caído.

Lamentablemente como los otros traidores, venezolanos por desgracia, excepto el cucuteño presidente de -La Jerusalem Venezolana-, el insufrible y timorato, Nicolás Maduro es un mal nacido, hecho en vientre capaz de desconocer hasta su propia patria de origen, qué más podemos esperar de tamaño sujeto.

Como el héroe Leónidas en Termópilas, tal como el singular Sucre, Príncipe de Amerikúa o Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador, Oscar y sus bravos superhombres dejaron viudas e hijos y familias, por eso y mucho más serán brillantes de por vida. Ellos enfrentaron dignos e incólumes hasta su hora final, y aunque sus adversos no respetaron bandera blanca, ni voz de taima, tampoco consideraron por un solo instante su épico ideal patrio de altísimo calibre, su honor y desventaja fueron escarnecidas, aquí no hubo ni norma ni ley que respetar, tal como dice la conocida periodista internacional, mi querida Berenice, la valiente Gómez: <se pasaron la Constitución de Venezuela, por el arco del triunfo.>.

No hubo tratado de derechos humanos que honrar, ni fueron suficientes los alegatos en defensa propia, para respetar sus sagradas condiciones de vida, transgredida un grupo de militares lamebotas, policías miserables junto a un cortejo de pranes de los sórdidos colectivos.

A pesar del macabro final, aun asi nadie podrá borrar de la memoria colectiva que a todo trance, Oscar y sus valientes siempre lucieron un altísimo respeto por la vida, más por su honorabilidad que la de sus misérrimos contrincantes, cuando les tocó hacer lo propio fueron decorosos, y eso solo lo hacen los humanos con sensibilidad –gente con don de gente-, seres que resplandecen por sus valores, su moral, su ética, Oscar todo un Héctor Principe de Troya.

Oscar a semejanza del hijo de Príamo, fue un Héctor el domador de caballos y de casco reluciente, impasible sobrevoló y se plantó ante el semidiós Aquiles, verbigracia, Oscar encaró al lúgubre poder de los insuflados egos del TSJ, y los políticos secuaces que por Ley de Causa y Efecto, a pronto han de caer desde su débil talón aquilino basado en amoralidad y podredumbre, ya los veo consumidos en el abismal Hades, se creen dioses, actúan como demonios, pero apenas son unos pobres hombres, tan solo ídolos de pies de barro.

Los Óscares, aun sabiendo que arriesgaban toda su felicidad familiar y su dulce vida hogareña, remontaron sobre el infortunado pavor de la muerte, para dar la cara por Venezuela, ¡Qué admirable! Escrito está en las estrellas, que de aquí en adelante se contarán historias que superaran tantas leyendas, muchos no le creyeron pero Oscar nunca fue un invento de laboratorio cubano, Oscar es tan cierto que <se hará justicia aunque se hunda el cielo>.

Así como cada día sale el Sol y brilla para todos, más temprano que tarde volverá a brillar el Sol como nunca antes, y todo sucedió aquí en Venezuela, ahora para incrédulos las leyendas urbanas de Oscar y sus duros superan cualquier realidad.

Oscar y sus bravos dejan boquiabiertos y meditabundos al más versado, ellos son toda una lección de vida, honor y pundonor, solo nos resta como claros corresponsables, sus hermanos de sangre, hónralos mediante -el cúmplase y ejecútese- sin miramientos, su anhelado e imbatible artículo 350, que en resumidas cuentas implica Resistencia, Resiliencia y Libertad en cada calle y cada barrio y cada hendija, hasta que unidos entendamos y comprendamos el verdadero camino de la democracia honesta, sólida y participativa, su mensaje y su rostro sobrehumano es el eco de millones abatidos, Oscar es Venezuela y somos la mayoría, el lucho por el inaplazable rescate de la educación y los valores esenciales desde el hogar y las aulas, las fábricas y el trabajo, él se inmolo por cada rincón de Venezuela, su partida junto a sus compatriotas no será en vano, porque si luchamos juntos por ese mismo ideal, lo demas vendrá por añadidura.

Con seguridad Dios Todopoderoso va a poner toda su mano equilátera y justiciera sobre cada perpetrador de incalculables injurias, una lista de oprobios y oscuridades innumerables ejecutadas sobre las nobles von conciencias de los luchadores venezolanos.

El Señor de Señores ya dispuso la hora exacta de la vindicta sobre cada infamia por oposición veremos los frutos del merecido reconocimiento de cada heroísmo en su santo lugar. La justicia celeste no tardará en llegar hasta hundir al oprobioso régimen en su deplorable espacio de carroñeros infernales quienes han asesinado jóvenes escuderos, y han humillado a todo un pueblo separado por el hambre, la desventura y la grisácea diáspora.

Si le preguntásemos al sabio Homero creador de epopeyas como La Ilíada y La Odisea, quizá nos diría:

-“Los venezolanos os disteis el lujo de ver cómo caminaron soberbios titanes de carne y hueso entre vosotros, fueron tan grandes que cual estrellas fugaces volaron raudos y nos los visteis destellar, porque ciegos fuisteis ante fulgurantes estrellas. Vuestros héroes caídos son dotados como La Rosa de Los Vientos, descollan por su distintiva energía preclara alborada.

Su estrella norte es su Fe en Dios, ofrendados como Apolo ante su sagrada nación, regidos por la inmortal luz del Sol, son sangre montaraz hecha en su Tierra de Gracia, desde sus osadas etnias más allá de la Venezuela Heroica.

Oscar y sus Argonautas son ángeles de regia estirpe, ejemplares de linaje y distinguida superioridad, voluntades dignas de imitar por los dioses del Olimpo. Partieron como cimarrones en busca del Vellocino de Oro de Venezuela, la Ambrosía de Reyes, La Nueva Jerusalem.

Una diáspora que ha de regresar victoriosa, al llamado de las trompetas de Jericó, porque si aún no lo sabéis, juntos derrumbareis palacios, muros y mazmorras en pos de la Libertad. Oscar Pérez y sus temerarios templarios, fuisteis sondeando las voces destino, invocasteis a Zeus, que finalmente os ha llamado ante los cielos eternos premiados con el casco, el escudo y la espada de Ares, fuisteis perfumados por los amores de Afrodita, zarpasteis impertérritos en los brazos de Atenea y de sus musas, vais tirados en carros de fuego -rumbo a lo desconocido”.

Bien sea por vergüenza o convicción a los venezolanos no nos queda otro camino que despertar en conciencia, ya que en cada uno de nosotros así como Cristo, Quijote y Bolívar desde ahora y eternamente habita un Oscar Pérez y sus ideales, por frustrado dispuesto a luchar resiliente y esperanzado, hemos de ir rumbo hacia la Libertad hermana filosófica de la Justicia.

Ahora más que nunca, son ellos una hermosa inspiración de la que jamás podemos desatarnos, porque tal como él, las leyes causales muy pronto nos obligarán a descubrir querámoslo o no, que por encima del miedo si somos capaces, que si se puede más allá del terror, porque si uno solo es luz, juntos somos explosión de supernovas creadores de nuevos universos desde nuestras hogares que liberaran a Venezuela hacia un nuevo amanecer.

Jamás olvidemos que ellos <Los Arturianos Libertadores del Junquito> son nuestro orgullo criollo, saludos hermanos que orgullo que seáis de los nuestros, Oscar y Sus Argonautas, Rumbo A Lo Desconocido.

Mis Respetos Dios Los Bendiga -Un Glorioso Farewell, Un Glorioso Para Siempre-

Néstor Sánchez Quintero.

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