Paradigma          Manuel Avila       Forfeit socialista

 Cuando me dijo José Luís Morales que a Guaiqueríes le habían pitado forfeit, en el gimnasio “Ciudad de La Asunción”, no me sorprendió porque la debacle de ese equipo, pasa por haber perdido la historia de una leyenda de triunfos y hazañas, para convertirse en la cenicienta del baloncesto nacional.

No conoció Guaiqueríes la ruta de la derrota, en los momentos de oro de la franquicia que con Erroll Irausquín, José Luís Bruzual y Silva Moreno mantuvieron la tea de las victorias, en el pebetero del Gimnasio “Verde Rojas” de La Asunción.

Eran los tiempos cuando vino Guaiqueríes con la medalla nacional del “Campeonato de Mayores”, en Cuamaná y donde los hermanos Lairet, los hermanos Morales, Jesús Castillo, los hermanos Naar… y tantos otros, que hicieron historia de la buena en nombre de Nueva Esparta.

De nada valieron los esfuerzos de Carlitos Acosta, Amalio Romero y Cheo Figueroa hicieron, para consolidar la “Tropa Catalina” como la franquicia más ganadora del baloncesto venezolano. De nada valieron los esfuerzos de “Camagüey” Espinoza, Lucius Michell, Don Hogan, Alejandro Tejada y Julio Toro, para conquistar gallardetes con la tribu margariteña.

Lo pero se nos vino encima, cuando se le ocurrió al Gobierno Nacional la torpe idea de convertir a Guaiqueríes en un equipo politizado,que en manos de Hanthony Coello y Leopoldo Espinoza Prieto, terminaron arruinando las reservas humanas de la tropa verde.

Aquí cabe el refrán “¡Qué sabe burro de chicle bomba!”, pues la tragedia de Guaiqueríes se convirtió en un best seller,  en  los últimos 9 años, desde que el Ministerio de Ecosistenas y Aguas, tomó posesión de una propiedad que es de la familia Tovar, como recién acaba de dictaminar el TSJ, y a cuyo dictáamen, ni caso le hizo la cofradía que coordinan la dupla Coello-Espinoza, para seguir la rochela del fracaso Guaiquerí.

No se sabe cuál es la terquedad de esta dupla maléfica, que ha ocupado todos los cargos de la administración pública y quizás… siguiendo la ruta de los verdes, que entrega el gobierno a los equipos de la liga para la contratación de los jugadores importados, se montan en el abigueato de vulnerar las leyes de la República, al propio estilo revolucionario.

Ha sido una tragedia para la fanaticada insular la politización del equipo emblema de Margarita, porque no trajeron más nunca un jugador invitado de calidad, los cambios de jugadores venezolanos, parecen ser manejados por neófitos del baloncesto y la ruina de la franquicia, es su marca de fábrica.

A decir de los entendidos parece que el Conde Drácula con carro y todo se vino a Margarita, a conducir las líneas maestras de la tolda verde. Ese desastre gerencial insular pasa por deudas millonarias, que dejan huellas negras en la administración de las finanzas Guaiqueríes, donde se han tejido cuentos de caminos, e historias fabuladas que la gente comenta, critica y expone hasta con números.

Con ese desastre administrativo, ya la tribu no tiene ni quien le fíe, porque del tradicional MarbellaMar, fueron a parar a un hotel de Playa El Agua, donde de seguro los echan por mala pagas.

Eso es lo que dicen los proveedores de la histórica franquicia, que nadie les da crédito porque no pagan. A eso hay que agregar la cantidad de deudas de la tropa verde, que se las debe hasta a los aguateros y los limpiadores de la cancha, pues la gerencia de la tribu es una tragedia digna de un estudio.

Ahora es lógico suponer ese desastre administrativo, porque un equipo que solo sabe perder, no puede captar fanáticos y menos clientes para su promoción.

Se volvió nada Guaiqueríes de Margarita desde que un individuo como “El Potro” Álvarez manejo su directiva desde Caracas, porque las decisiones se tomaban desde una oficina de cristal capitalina.

Pero ¡Qué pecado está pagando el equipo insular! para que la plaga roja se apodere se su alma legendaria. Saben los margariteños que todo lo que toca la revolución se vuelve añicos… y eso ha sucedido con la tropa Catalina, que en el mismo combo con Conferry´s terminó en manos de estos  fanáticos de la política, que confunden a la tribu con los presupuestos de la nación.

Ahora, lo más cumbre es que cuando el TSJ decide a favor de la familia Tovar, sobre la posesión del equipo y sale la sentencia a la luz pública, apareció Leopoldo Espinoza de nuevo con declaraciones morbosas sosteniendo que “Guaiqueríes estaría en buenas manos”.

No había sentido tanta repulsión por la palabra descompuesta y aliñada de los aires del mal, al burlarse de la memoria de su propio compadre, con tan sarcástica declaración en un rotativo de la isla.

Esa si es una ofensa al alma regional y los pasquines de la isla lo publican, con la saña de la torpeza. Ahora, si está la decisión del TSJ a favor de Los Tovar cómo es que estos pingüinos sin alas se atreven a violentar el Estado de Derecho para seguir en el sarao basquetbolístico un año más.

Por eso es que la  mayoría de los ciudadanos se atreven a decir que “a Guaiqueríes se los llevó el Diablo” y no me refiero a Cruz Lairet, que nada tiene que ver con este asalto a la cosa pública.

Se salvan porque este es un pueblo manso, como decía Alí Primera, porque en otra nación la gente ya hubiese reaccionado con la furia del viento ante tal aberración jurídica, que deja muy malparado al régimen de Maduro. Pero cómo aquí la ley se la tragó la revolución roja, no quedan dudas que este capítulo Guaiqueríes, es parte de la resaca socialista mal implementada.

Lo más cumbre, es que esta semana de inicio de la liga, empezaron a salir los tumores de la tropa Catalina, cuando los jugadores empezaron la liga en dos juegos ante “Bucaneros!, en La Guaira donde perdieron por más de 30 puntos cada cotejo, y luego vinieron a la isla, donde perdieron por forfeit en su propio feudo, porque los jugadores se negaron a asistir, para presionar por sus deudas del torneo pasado.

Los fanáticos de Guaiqueríes con pasión por el equipo, no asistieron a ver los espectáculos degradantes de un equipo que da lástima y vergüenza en la cancha, pues carecen de las piezas necesarias, para estar en una competición de este nivel.

Salvo la presencia del concejal Nelson Acevedo, que asistió a las instalaciones a rendirle honores a Antonio Armas y a Cheíto Ramos, de quienes dice ser su amigo, más nadie vinculado a la tropa verde se vio en este cotejo, solo los revolucionarios “Perro de agua” y a otros torpes y boludos personajes, se les vio en los juegos solo por seguir la ruta de la politización de la tropa verde.

Pero la dignidad del fanático guaiquerí los hizo quedarse en sus casas por primera vez, para no ver las humillaciones a que  viene sometiendo la directiva a un equipo, que  no es ni la sobra del equipo glorioso.

Ahora lo que le viene a Guaiqueríes, es la vergüenza de ser el último equipo de la liga, pues sin importados de calidad, sin criollos de calidad y politizado el panorama para los indígenas será de terror.

Terminarán sin gente en el gimnasio “Ciudad de La Asunción” y realizando juegos a puerta cerrada, por el repudio de la gente a un equipo… que no tiene la culpa de la politización del deporte.

Dejemos a Chiche y Nelson Acevedo viendo sus juegos de baloncesto de mala calidad, pues total, ellos son colaboradores del régimen y eso es lo que cuenta. Por lo menos es lo que veo desde mi óptica de analista deportivo que he visto a Guaiqueríes en el esplendor y la debacle.

Manuel Avila

@enciclica

Comentarios:

Más ariculos
Cerrar

Iván Freites Trabajadores abandonan Pdvsa y queda al borde de la tragedia

Al menos 50 trabajadores se fueron del Complejo Refinador Paraguaná en los últimos días, por lo que las operaciones son de alto riesgo, explicó el...