Paradigma Ahora si la paz

 Desde hace 15 años comenzó una ola de violencia que el mismo gobierno nacional sabe que recorre las calles del país porque se armó a colectivos armados y nunca se hizo la operación desarme que los ciudadanos reclamaban. No es posible que 25 mil muertos hayan desbordado las estadísticas de los muertos del país en un año, porque no se ha logrado el cambio profundo en una sociedad que se lame sus heridas en las lágrimas de miles de ciudadanos muertos.

A esa violencia desbordada el gobierno nunca le hizo caso hasta el punto que sus proyectos “A toda vida” y “Patria Segura” claudicaron en su tesis de calmar a la población venezolana, pues es evidente que con las armas en la calle no se puede calmar a una sociedad enferma de odios generados por la división política. Pero esa idea de controlar la paz ciudadana tiene sus raíces y eso es parte del discurso violento que se vino acuñando en los discurso presidenciales de los últimos 15 años.

Aquí no se trata de hablar mucha paja loca, de nombrar equipos que al igual que la inseguridad tuvo mesas de trabajo por largo rato y la delincuencia sigue desbordada por los caminos de la patria. Nada se ha logrado porque este gobierno ha descuidado al país en su onda política que tiene en su agenda diaria alcanzar la paz por la vía de las conversaciones de cada día. Ahora mientras este país no tenga unos poderes públicos autónomos que no dependan exclusivamente de lo que diga el ejecutivo nacional, es parte de una campaña de desprestigio que el mismo gobierno por su inutilidad gubernamental ha propiciado.

La ruta de la paz no se resuelve solo con cónclaves de habladores de paja profesionales como Arsitóbulo Istúriz y Blanca Eckout, dos fundamentalistas que fueron a esa reunión a mal poner a la oposición venezolana. No están los estudiantes y la sociedad civil venezolana en las calles solo por capricho sino porque no hay gobierno en un país que dejó de lado la importancia de la paz para una sociedad. La idea es recoger las palabras sueltas que salen de los institutos públicos, de la AN y de los espacios donde los seguidores del socialismo-comunismo. No es fácil establecer conferencias por la paz solo para salir de la compleja crisis que se vive en las calles del país, sino que es una tarea más difícil que requiere de la cordura, de un lenguaje elegante y de ir cultivando el amor entre hermanos de raza.

En 15 años el país se fue convirtiendo en una olla de presión que estalló con la crisis económica descomunal que convirtió a Venezuela en territorio de nadie y donde los servicios públicos, la escasez y la impunidad marcaron el rumbo de un gobierno entregado a la inercia de no hacer nada. Por eso da risa que ahora el gobierno esté haciendo esfuerzos para calmar las aguas intranquilas de un mar picado que se mueve a gran velocidad con olas inmensas que desbaratan las murallas de la sociedad venezolana. Vamos a ver qué pasa en un esfuerzo hipócrita que mantiene en jaque a un gobierno entrampado en su propia creación de tercos personajes de la gobernabilidad.

Manuel Avila 

@enciclica

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