Paradigma            El que a hierro mata…

Cuando a mí me expulsaron de AD hace unos años fue producto de mi insurrección contra la dirigencia política de ese momento y por mis desencuentros con Jesús González y Nicola Penna. Eran otros tiempos y asumí la posición de enfrentarme a la dirigencia nacional y regional del Partido del Pueblo por razones de principio. Me leyeron los estatutos y no recuerdo ni siquiera quien me los leyó porque no le di importancia siquiera a la voz que celebraba y ladraba contra mi permanencia en el Partido creado por Don Rómulo Betancourt. Así asumí una posición firme contra la hegemonía del “Pájaro Loco”, “El Piaroa”, Jesús González y “El Raulín” que para ese tiempo era el Secretario de Profesionales y Técnicos de AD Nacional y que fue quien dirigió mi expulsión de AD.

Armaron un tejido jurídico y se tuvieron que calar una hora y media de discurso donde dije lo que tenía que decir para justificar mi salida de la tolda blanca. A mí me aplicaron unos estatutos que estaban enmohecidos, entelarañados y me dieron mi expulsión con todos los honores. Era para ese tiempo Coordinador en la Coordinadora Democrática de Nueva Esparta en representación de AD y mi sustituto fue Bower Rosas, hoy excluido, no expulsado de AD que ahora recuerdo fue quien me leyó los estatutos del partido sin recordar que fui quien lo hice Coordinador Jurídico y miembros del CES regional. Posteriormente le correspondió el turno de salida de AD a Nicola Penna que ahora gravita en algo que llaman UNT y que no se parece a aquella organización donde el italiano fue su coordinador para aquellos momentos y donde le correspondió al “Eléctrico” jugar de la mano con “El Raulín” para cristalizar mi expulsión.

Pero como el que a hierro mata no puede morir a sombrerazos cuando leía las declaraciones en la prensa regional me acorde de un amigo muerto, Francisco Mata el creador de la fábula de “Los Tres Cochinitos”. Francisco siempre estuvo resentido contra su partido porque no le dieron el valor que tenía y nunca le dieron en el AD de los nuevos tiempos un espacio para su tarea de aportar ideas en la reconstrucción de esa tolda con 73 años de historia. En estos días AD ha estado en la palestra por la incorporación de 250 jóvenes a las filas blancas que es algo importante en una organización que todavía tiene su fuerza en la región al contrario del resto del país, donde no queda sino restos de un bergantín encallado en alguna orilla de playa. Y eso vino emparentado con el retiro de la tarjeta del partido del pueblo al Ex Gobernador histórico que en innumerables veces optó con esa tarjeta a cargos de elección popular y como AD anda en plan de renovación, no acepta como candidatos a quien tenga más de 75 años de edad y con el sol en la espalda. No sé si fue por eso que en el acto de AD le correspondió al líder estudiantil Filippo Sevillano llevar las palabras de las camisas blancas que se pusieron los muchachos de AD que vienen a sustituir a los viejos robles que se van quedando en el camino sin ver la reconstrucción del partido del pueblo.

En AD hay peleas internas porque ya la gente son se cala al Pájaro Loco y al Piaroa, ni tampoco al ex Gobernador, así como a Nicola Penna que ahora compite por la Secretaría General de UNT, a Orlando Avila que también salió de AD con la buena suerte que se alojó en lo que llamó Tobías “Un Poco Tiempo” y que se auto excluyó como dijo Tobías Bolívar al quedar fuera después de 14 años de militancia blanca. Por ahí también se fueron Chemito Brito y Freddy Rojas que pagaron su cuota en el tiempo y fueron guillotinados en público. Es que AD es una cofradía donde quien se alce lo botan y la diferencia con mi expulsión en aquellos tiempos es que reté el poder nacional y regional con mi pluma como estandarte hasta generar malestar e incomodidad.

Hago esta nota porque recuerdo con buen humor mi salida de AD y hasta la celebro porque me siento orgulloso de lo que hice, pero me da tristeza por los demás, pues a mí me correspondió decir las cosas que dije y me fui con la brisa fría de una tarde decembrina. Pero me entra un airecito cuando veo ahora que los verdugos de ayer, no son los mismos verdugos de hoy y los enjuiciados no son los mismos, ni con los mismos rostros, pero si las mismas caras que con capucha usaron la misma hacha para cortar cabezas, pues el que a hierro mata no puede morir a sombrerazos.

manuelavilaManuel Avila

@enciclica

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