Paradigma Error de cálculo

Si ahora en el 2014 tenemos un 79% de la población que considera que se debe cambiar al gobierno mismo y no sus políticas y coincidimos todos salvo Henry Ramos y José Ramón Medina que no basta con esperar las elecciones del 2019, sino que hay que hacer exigencias y protestas en la calle que conduzcan a una salida constitucional en el marco de la ley.

Con todo y las manifestaciones no se ha logrado lo que el 95% de la población quiere como es cambiar el modelo atrasado y primitivo que Chávez no dejó como legado de la perversión al intentar destruir la democracia y sustituirla por un modelo obtuso llamado Socialismo del Siglo XXI.

Ahí estuvo el error de un hombre con ganas de cambiar el mundo, pero que terminó metiendo a la República en un callejón sin salida porque nos dejó atrapado en la jaula de las Antillas. Ese traspié del obnubilado personaje entregó el alma nacional a los cubanos y trastocó la ruta del desarrollo que llevábamos trazada en las ideas libertarias de Bolívar. Pero como las confusiones existen a Chávez se le formó un mazacote ideológico en su mente de iluso personaje de la ficción bolivariana para convertir a Venezuela en un país ruinoso.

 No se concibe cómo una nación tan poderosa en lo económico con billones de dólares producto de la renta petrolera que entraron a las arcas del Estado en la era de la bonanza, no pudo salir del laberinto ideológico que tejieron Chávez y Fidel Castro para condenar a los venezolanos a la pobreza extrema y a la peor crisis de su historia.

Por eso la coincidencia del 93% de los venezolanos que apuestan al cambio de gobierno por la vía constitucional porque esta forma de gobernar no ha servido para nada, es una lectura de lo que quiere la sociedad venezolana. Esa es la realidad que ha convertido a nuestro pueblo en una sociedad en ruinas con los ciudadanos transformados en zombis marcados por la miseria colectiva y el sueño del recogelatas.

Esa crisis económica se ha combinado con los odios fratricidas que corren por las venas de los ciudadanos de la patria de Bolívar como sangre contaminada por ideas trasladadas a nuestra alma por enemigos de la venezolanidad. Nunca soñaron muchas generaciones de venezolanos que algún día seríamos un país donde se recogería la miseria por paladas para hacer montones de cerros de la miseria nacional.

Por eso la salida constitucional por cualquier vía es inminente ya que no se vislumbra ninguna luz en el túnel y el gobierno no aporta nada para cambiar la suerte de un país que se le muere en los brazos sin ninguna esperanza de rectificación. No quedan dudas que estamos atravesando un mar picado con piratas y filibusteros que cuidan el tesoro nacional como la pepa de sus ojos.

Es una situación agónica que está planteada como un cuadro surrealista de una sociedad momificada en un salón mortuorio donde los celadores del Continente se mantienen ojo avizor para evitar que le quiten ese botín que le entregaron los traidores a la patria.

 Pero es el pueblo venezolano quien decidirá la suerte de una nación destrozada por ese modelo político populista que no garantiza ningún futuro a una nación que perdió su virginidad a manos de un minotauro sin sesos y con las agallas de una ballena milenaria. Esa es nuestra realidad tétrica y solo nosotros conseguiremos la salida en medio de una tormenta de ideas obtusas que deberían estar guardadas en el cementerio de los genocidas del planeta, pues es evidente que Venezuela merece un futuro mejor y no esta propuesta política que solo trajo miseria y ruinas.

manuelavilaManuel Avila

@enciclica

 

 

 

 

 

 

 

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