Paradigma      Manuel Avila    El juicio de la historia

 Aquí no hay condiciones electorales para medirse a Maduro y eso lo sabe la dirigencia del falconismo que se montó en esa terca tarea de ir a un proceso electoral con una data manida, arbitrariedad en la convocatoria, violación de los principios constitucionales.

Tomar como principio los triunfos de Alfredo Díaz a la gobernación y Morel David Rodríguez como Alcalde de Maneiro es una utopía, porque eso es harina de otro costal. Todavía hay gente que cree que el CNE es un organismo transparente y que Tibisay, Oblitas y su equipo de leones son lo más parecido a la equidad.

Es posible le quieran hacer un busto a la justicia electoral, solo porque un grupo de ambiciosos personajes de la política, de esos que abundan por los caminos de la política nacional pretenda soñar con la Presidencia de la República.

No es porque digan Claudio Fermín, Eduardo Fernández, Eduardo Semtei, Timoteo Zambrano, Enrique Márquez, Chuo Torrealba y Morel Rodríguez, que la gente saldrá a votar porque el clima de desesperanza, sembrado por el oficialismo y por los mismos líderes de la oposición que le entregaron a la MUD el poder de la negociación, para terminar de descorazonar a un ciudadano que sabe que su voto es manipulado por un organismo electoral corrupto.

Eso es lo que tenemos… un organismo comicial cerrado, que obedece a Miraflores y hasta se atreven a poner disfraces de maduristas, a los que manejan las máquinas electorales como operadores.

Ante semejante locura insisten los falconistas en llamar a la gente a votar, para que se burlen de nuevo de una oposición que ha quedado mal parada, dividida y condenada a las derrotas falsificadas.

Nadie puede decir que los que estamos en desacuerdo con ese proceso electoral que solo busca legitimar al régimen, somos enemigos de la democracia solo por exigir un proceso electoral limpio, pues es evidente que estos comicios son manipulados por la corte de Maduro.

Traición a la patria es ir a sufragar para legitimar a un Presidente que no lo quiere el 84% de los venezolanos, porque ha convertido a Venezuela en el país más pobre del mundo, con una inflación que supera a todas las naciones del planeta, donde no hay medicinas, la escasez es descomunal y los salarios son una vergüenza internacional.

Con ese palmarés de rechazo que tiene Maduro, pretende legitimarse ante los ojos de los venezolanos y con la venia de Falcón, Bertuchi, Rati y Quijada. A  esos tipos y sus cortes de aduladores en toda la nación hay que condenarlos, porque asumen el compromiso de legalizar a Maduro, y esa es la peor tragedia de una sociedad enferma de ambiciones.

Ahora, cuando aparecen figuras difuminadas de la política llamando a elecciones de manera desesperada, para ganar espacios y promocionar a tal o cual candidato a la Gobernación, estamos obligados a pararnos de frente, para decirle a los venezolanos que identifiquen a quienes le siguen el juego na Maduro.

No hay dudas de que cualquier parecido entre Arias Cárdenas y Falcón es producto de la casualidad, pero no tenemos la culpa que Henry Falcón haya sido alcalde y gobernador del chavismo, haya participado con Chávez en el golpe de Estado contra la República y que su identificación está íntimamente vinculada definitivamente con la revolución.

Eso está claro que Falcón es un producto de la revolución, que acaba de perder la gobernación de manera contundente y que fue el único que salió a reconocer el triunfo del chavismo, aun sabiendo que las encuestas le daban de ganador en esos comicios.

Esas son las vulnerabilidades de Falcón y eso no se lo quita nadie ante la opinión pública venezolana, razón por la cual no es posible convencer a la gente que salga a votar por un candidato que le rompió los esquemas a una oposición mala, pero que buscaba reivindicarse al no legitimar al dictador.

Pero esa insistencia de Falcón lo deja mal parado, ante la comunidad internacional donde lo consideran un cachorro del régimen. No es por la vocería del MRA en Nueva Esparta la razón por la cual 84% de los venezolanos saldrán a votar, porque no hay un candidato que mueva las masas, que impulse a la gente a salir a las calles con pasión para salvar la democracia.

La gente sabe que este régimen manipulador, le robará sus votos y por eso hace buen rato decidió no votar.

No es una posición de uno solo, sino de un colectivo que no dejará que le birlen la voluntad popular a un pueblo, cansado de tanto circo electoral. Esa terca tarea de Henry Falcón es su problema, no el de los venezolanos que sin legitimar el régimen, nos sentimos conformes con nuestra conciencia.

Y que más tarde que nunca la presión internacional y la quiebra de un país en las catacumbas de la crisis, saldrá a poner orden en un país atrapado por ahora en las trampas electorales del régimen.

Predicar la democracia no pasa por entregar la legitimidad a un gobierno, que tiene cómplices en todas partes y apuesta a tener contrincantes de las sombras, para justificarse ante el mundo como un modelo democrático.

Esa tesis que nuestra única arma es el voto está trillada, porque los pueblos buscan sus propios mecanismos para superar las crisis institucionales. No es en este momento el voto una salida, porque las trampas están montadas por todos lados, y la Venezuela democrática se resiente con sus quejidos de madre buena, pues son los que reclamaron ayer las oportunidades electorales los que están traicionando la voluntad popular.

También es traición a la patria legitimar a Maduro Presidente y lo saben los seguidores de Henry Falcón, que por no entender que no era el momento para salir al ruedo con su carga de chavismo, quedarán maltratados por la misma historia.

Qué no crean los protagonistas del falconismo que aquí no habrá una reingeniería política, porque si se hará para terminar de sacar del juego a esos bueyes cansados, que todavía izan las banderas de la mentira, para aspirar cargos de elección popular, cuando no vale la pena ocupar curules, que nada representan en medio de una tormenta de ideas locas, que dependen de un estado autoritario.

¡Venezuela se respeta! y no es Henry Falcón la figura para destronar al régimen, porque venir de sus entrañas es parte de un handicap que lo lleva a servir… solo como sparring de una pelea, cuestionada por los ciudadanos de una patria, que no acepta burlas en tiempos de crisis.

Ahora que Claudio, Eduardo, Enrique, Chuo, Semtei, Timoteo y Morel crean que esa es la vía ¡ese es su problema! pero, que entiendan que quedarán marcados ante la historia, como los legitimadores de una revolución que destruyó a Venezuela.

¡La historia los condenará! y estoy seguro que no podrán más nunca asomar sus narices ante los venezolanos, que le cobrarán para siempre su paso por esta equivocada ruta electoral. Perdieron el rumbo y se enfrentaron a un ciudadano, que decidió hace rato dejar de lado el voto para evitar el compromiso histórico de sepultar a Venezuela en las catacumbas de la revolución.

El juicio de la historia está planteado y creer que ese 84% que rechaza a Maduro votará por Falcón es solo un capricho de ambiciosos sin alma y solo eso, pues cada quien ve espejismos cuando quiere y aquí hay unos cuantos perdidos en los arenales del desierto electoral.

Manuel Avila

@enciclica

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