Paradigma    Manuel Avila  Grito de esperanza

“La esperanza es lo último que se pierde” y cuando la señora Tibisay Lucena leía los números de la Asamblea Constituyente Presidencial le temblaban los labios y le palpitaba el alma, porque le estaba vendiendo su alma al Diablo.

Y es que fue Tiby la principal carta usada por Maduro para destartalar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, al prestarse para abombar las cifras, que nunca estuvieron en las urnas electorales, pero que esta doctora Corazón hizo multiplicarse como los panes, por efectos de una varita mágica que elevó hasta los 8 millones los 3 millones sacados por el oficialismo en la fabulada elección del 30 de julio.

Y es que todo el mundo, hasta el más ignorante sabía que los chavistas falsearían los resultados para complacer a su Presidente Maduro.

¡Qué aberración cometió el gobierno! al dar resultados falseados que superaron hasta la votación más alta obtenida por Chávez, en comicios realizados en este país. ¿Quién iba a creer que Maduro, alguna vez, con un rechazo de hasta el 90% pudo sacar una cifra abismal de 8 millones de votos para caerle a mentiras al pueblo venezolano?

Con semejante estafa nacional, quizás la más grande de la historia de este país, se rompieron los paradigmas de la burla electoral de mayor proporción en Venezuela. No fue extraño para nadie que los chavistas, con toda la fuerza del poder usurparan las funciones del CNE y arrodillaran a Tiby, para convertirla en la enmascarada que bajo la custodia del Estado se birló la bicoca de 5 millones de votos, para endosarlos a la causa revolucionaria.

Si es que Tibisay cuando se puso el brazalete para acompañar a Chávez y a Maduro en su ruta de conservar el poder, ya se había entregado hace varios años a la causa revolucionaria junto a la Oblitas y sus compinches del CNE.

¡Qué cara dura la de Tibisay Lucena, para asestar la puñalada a la Constitución y para vender los votos de los venezolanos a su jefe inmediato Nicolás Maduro en una vil estafa que desdice mucho de la condición humana de esta hiedra del mal!

Pero no podrá Tibisay Lucena, ni los otros magistrados del CNE robar la dignidad a un pueblo que no quiso vender el alma al Diablo por dos centavos, pues no hay dinero en el mundo con el poder suficiente para comprar el alma a los venezolanos que con la frente erguida y su paso marcial le dijeron a la clase política chavista que tendrán que irse del país.

Nadie se creyó el cuento de los 8 millones de votos que salieron de la nada a brindar al mismo gobierno rechazado por los ciudadanos de una patria que se mueren entre la miseria y la inanición.

Y es que a los venezolanos nadie les compra la conciencia y mucho menos le cambian un plato de lentejas por su dignidad. Pero ahí está Venezuela firme y pujante de frente contra un régimen atrapado en su propia burbuja de cristal.

A Venezuela no la para nadie en sus aspiraciones candidaturales a ser la reina del Continente, ya que por muchos se muestran las riquezas del país próspero que se negó a morir en manos de estos incapaces que desgobernaron a Venezuela por toda una vida.

Ahí está la esperanza de un pueblo sabio, que decidió defender su identidad, su dignidad y el amor por la patria grande y que nunca encontró el rumbo correcto de la historia. Seguimos apostando a la esperanza y prometemos que cuando estos abortos de la naturaleza se pierdan en la inmensidad del mar, no quedan dudas que volverá la ciudadanía a reinar en tierra de Bolívar.

Manuel Avila

@encíclica

 

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