Paradigma          Manuel Avila      Lucha en la arena

Cuándo los pacientes de los hospitales, los médicos y las enfermeras salen a las calles a protestar por el derecho a la vida, se entiende que no hay gobierno en Venezuela.

No hay posibilidades de sobrevivencia cuando la salud fue condenada a la peor crisis de la historia nacional. Y si bien es cierto que lo más preciado del ser humano no es la acumulación de la riqueza, sino la vida, esto obliga a los ciudadanos a luchar por el rescate de la democracia y la libertad.  

Por eso la jugada de sepultar a los sindicatos del país con todo y contrataciones colectivas es parte de la tragedia de los trabajadores de la nación que ven como el comunismo arrasa con las reivindicaciones de los trabajadores violando la Constitución, la Ley Orgánica del Trabajo y todas las leyes que benefician a los trabajadores de toda Venezuela.

Se prendió el fogón y Maduro tomó vuelo hacia China en busca de los dineros suficientes para poder soportar el pago a miles de venezolanos que sueñan con un país mejor. 

Empezó la lucha por la salvación del país con todos los trabajadores unidos por rescatar sus derechos ganados en buena lid, que por años dieron grandes hombres que dieron su vida por una mejor calidad de vida.

Pero la revolución con todos los poderes a su favor entregados por un organismo supra Estado llamado Asamblea Nacional Constituyente, que desde su nacimiento vino solo a violar las leyes de la República sin menoscabo de mantener el Estado de Derecho.

Pero ¿Qué le importa a los dueños del poder los beneficios laborales de los trabajadores? Nada le importa, porque esa minoría que se montó en la cúpula del poder nacional apuesta solo a perpetuar un proyecto comunista, que le miente al pueblo y traicionó la confianza que le dieron los venezolanos con su voto.

Esta realidad con traje de tragedia nacional, se arrastra por las calles del país en las vestimentas ruyidas por los ratones de la política, que escondidos en albañales de la juridicidad se violaron las leyes de la República para dar matarile a los gremios y sindicatos de toda la nación.

No volteó el “Presidente obrero”, para tomar la decisión suicida de enfrentarse con los sindicatos del país, para generar la ola de protestas, que debe acompañar esta aberración histórica, que pone a los trabajadores contra la pared, al condenar el salario mínimo a las catacumbas de la pobreza nacional.  

Esa tesis de sepultar a los trabajadores de la administración pública y condenar a los docentes y demás funcionarios de carrera a la tesis de la pobreza nacional en “un país de iguales” como estableció en su momento el ignorante de Sabaneta, quedó marcada la huella de la pezuña revolucionaria que irrespetó l1as horas de estudio y el plan de vuelo de miles de profesionales, que se quemaron las pestañas en las universidades nacionales e internacionales, para que de un solo soplido por vía ejecutiva se conviertan en los condenados de la tierra.

Pero el juego apenas comienza y veremos que sindicalistas “tienen tabaco en la vejiga”, para enfrentar con las armas que le dan las leyes de la República, para defender a los agremiados hasta donde sea necesario.

Esta situación desvestirá a los hombres y mujeres con fuero sindical para luchar hasta que la restitución de la democracia vuelva a su lugar de origen, pues Maduro retó a los líderes sindicales a una lucha a pecho pelado para establecer la ruta de los beneficios contractuales.

No hay dudas que los sindicatos de los distintos frentes de combate nacional están obligados a dejar la cobardía de muchos años, para enfrentar a un rival que le lleva peso y pegada, pero que se está saltando a la torera las leyes de la República en una avanzada de grandes proporciones para sepultar el futuro de los trabajadores.

Si Maduro se califica como el “Presidente obrero” no se entiende cómo es que le da ese palo a la lámpara, para asumir el cacicazgo de una decisión atemporal, que solo se compara con las decisiones de Doña Bárbara en el Llano venezolano, al  violar los principios universales del derecho al quitar y poner linderos y apoyarse en jueces, leyes y organismos arrodillados a los pies del dueño del patio.

 Venezuela se respeta y esa tesis es la que deben defender los trabajadores de un país arruinado por las políticas comunistas que arrasó con la salud, con los servicios públicos y generó la peor escasez del planeta, que sumado a una hiperinflación descomunal, terminó moliendo el futuro nacional.

De esa forma los sueños de los venezolanos fueron reducidos a bonos y bolsas Clap, que en nada solventan la crisis nacional y condenan al ciudadano a las peores calamidades de la era post Chávez.

Estamos atrapados en las catacumbas de las tinieblas rojas, con un cacique con corona de plumas, que toma decisiones a lo loco y se proyecta por el mundo como un sabio de las finanzas, que mantiene pobre a miles de almas, que solo viven para comer.

No es posible que un solo hombre, con sus mentiras a cuestas  pegue saltos olímpicos, que lejos de beneficiar a toda una sociedad, intenta montar en los linderos de la sociedad a miles de almas, que nunca estudiaron y sin argumentos para respirar progresos, se sepultaron en sus catacumbas mentales,asta desaparecer por años en los pasillos de la pobreza nacional.

No es culpa de los ciudadanos de un país, que la gente no estudie y se auto condene al fracaso por los siglos de los siglos, pero ningún elector votó por Chávez o por Maduro, para que de un solo plumazo le vulnere los sueños a toda una nación.

Es un acto de locura borrar de un solo golpe las reivindicaciones y los logros alcanzados por los gremios nacionales en luchas fratricidas que le han concedido beneficios exclusivos a los trabajadores de la República.

Esa es una realidad que no puede ser borrada por Maduro,  ni por Presidente alguno porque son muchos años de luchas sangrientas algunas y legales otras para obtener espacios de la grandeza en calidad de vida.

Dejar pasar esa bola entre las piernas sería la muerte de unos sindicatos que han sobrevivido a muchas tormentas, pero que jamás habían visto pisoteados sus derechos universales porque aquí se habían respetado las leyes de la República.

Todo se viene dando en el marco de la ley por obra y gracia de una ANC violadora de las leyes de la República, y que marca el rumbo de los fracasos de un organismo, que solo trabaja para hacer un traje a la medida a Maduro, que más daño le ha causado a la clase trabajadora venezolana.

Pero es una señal positiva, que el comunismo se quitó el traje de la mentira para enfrentar de tú a tú a los sindicalistas venezolanos, en una lucha donde los gremios tienen su fortaleza, en una sociedad que entiende la necesidad de “dar un parao” a quien abusa del Poder Ejecutivo, para violentar el Estado de Derecho.

¡Vamos a la lucha! dicen los sindicalistas del país, y por supuesto que la clase trabajadora dará la pelea en las calles, para restituir la democracia y la libertad.  

Ese es el reto planteado y probarán los trabajadores hasta dónde tienen coraje para luchar por sus sueños y por su futuro.

Si no lo hacen, quedarán para siempre sembrados en las hojas negras de la historia nacional y su cobardía será dibujada en el cielo de los hombres sin sueños que se entregaron a las ideas comunistas de quien probó que no respeta, ni quiere a Venezuela.

Manuel Avila

@enciclica

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