Paradigma        Manuel Avila         Prisioneros de fantasías

Salir a las calles del país a realizar alguna actividad, es una locura de marca mayor, porque el transporte colapsó hace  buen rato, y solo los pocos autobuses y las perreras palean la emergencia de la gente de trasladarse de un lugar a otro. Es una verdadera calamidad mantener a esta sociedad en zozobra, como si se tratará de una carrera de sobrevivencia en la vida.

Me correspondíó el peregrinaje que hace la gente cada día en “tour diabólico”, por trasladarme a Cumaná por la muerte de mi amigo Pedro Vélíz ¡y de verdad fue una calamidad de grandes dimensiones!

No había un solo taxi que me trasladara al terminal de Gran Cacique, en Punta de Piedras y eso que busqué, llamé amigos y  realicé todo tipo de piruetas, hazañas y acrobacias, para conseguir un amigo, que me llevará ¡Por lo menos! al terminal de pasajeros de Porlamar.

Todo como consecuencia de que la muerte de Pedro Véliz fue el sábado, a eso de las 9 pm y me avisaron fue a las 10:30 pm. Ahí me activé, y como resultado encontré que era casi imposible llegar a Cumaná al día siguiente, porque el entierro era a las 3 pm.

No ha quedado taxi vivo por la crisis del aceite, repuestos y cauchos, y para los taxistas es mejor hacer carreritas cortas, que ir a Punta de Piedras, un sitio distante y donde los costos son casi imposibles para pasajeros y transportistas, por el pago del importe del traslado por la vía de las transferencias… ya que el efectivo es la principal causa de la quiebra nacional de todas las empresas comerciales.

Por esa razón más de 100 automóviles  de las dos líneas de la Fundación Margarita, de Los Robles se redujeron a cero vehículos y solo quedan dos o tres conductores, que hacen carreritas cortas, pero que ya colapsaron y tampoco volvieron a realizar carreras, porque se les rompieron los cauchos.

Como no conseguía solución, no me quedó otra que llamar a un amigo, día domingo por la mañana y solo encontré a mi amigo Juan Rojas, quien siempre está presente y me dijo que tenía programa a las 7 am en la emisora radial Super Stereo.

Vino a buscarme Juan y nos dejó a mi esposa y a mi, en el Terminal de Porlamar. A ese escenario solo llegan los buses Yutong “los rojitos” y uno que otro autobusero, que por casualidad de la vida, decide trabajar ese día domingo.

Las colas infernales con el verdadero pueblo sufriendo de pie la falta de gobierno, de transporte y sin un solo fiscal o autoridad, que supervise la locura del transporte ?Es una verdadera pesadilla!

Casi a las dos horas llegó el autobús “rojito”, que con un tipo mal encarado al frente, empezó el proceso de entrada al vehículo, entre regaños y maltratos  a los angustiados usuarios del transporte público.

Con un bus hasta las banderas y repletos de sueños, pesadillas y maltratos salimos a Punta de Piedras. El autobús se va parando a dejar los pasajeros cada 200 metros… y sale y entra gente, porque no hay más transporte en la isla.

Eso es lo usual y quien logre abordar una de estas unidades es casi un milagro o una especie de concesión divina. Seguimos el recorrido, con la gente abarrotando el autobús y gritando ¡Paradaaaaaaaaaa! a cada 15 segundos lo que hizo tedioso y largo el recorrido.

Llegamos al terminal de Gran Cacique y ahí fue, pero la calamidad porque no tener reservación, ni pasaje obligaba a estar dependiendo de las bondades de gente mal encarada y que no cumple las normas establecidas porque tienen en un cartelón escrito que los pasajeros deben llegar tres horas antes al terminal y esperan solo 10 minutos para “liberar” los pasajes que quedan libres en la embarcación. Ahí vi llegar a los vivos que usan los billetes para comprar conciencias y jugar al ventajismo. A funcionarios que le dan trato especial a sus amigotes y conocidos y por supuesto vi a la pobre gente recibiendo regaños y malos tratos. Pero esa es nuestra realidad y sobran razones para que nos cataloguen como una República Bananera. Después de hacer la cola para comprar los boletos al fin nos vendieron porque quedamos de segundos en la cola y era nuestro derecho abordar la unidad de transporte.

El regreso fue la peor pesadilla, porque cuando llegas a la isla te consigues que no puedes salir de Punta de Piedras, porque no hay transporte de ningún tipo, ni taxis, ni autobuses de líneas y solo los yutong “rojitos”, que esporádicamente atraviesan el corazón de Punta de Piedras, para llevar a los pasajeros con sus calamidades a sus lugares de destino.

Eso obliga a los pasajeros que llegan por ferrys o lanchas, a realizar caminatas interminables bajo el Sol caliente, con colas en distintas paradas hasta verse obligados a caminar hasta La Salle… en el fin de ese pueblo, para hacer kilométricas colas bajo ese calor insoportable.

Esa es la realidad de un pueblo que sufre por la falta de un gobierno, que atienda a quienes se conforman solo con los bonos y la bolsa Clap, mientras que los salarios son una basura, los hospitales  no funcionan, los servicios colapsaron hace buen rato, la inseguridad es la reina de la pachanga y la hiper inflación es el caos que maltrata y muele la existencia de los ciudadanos.

Viene luego la travesía hasta Porlamar con 200 paradas más con un autobús hasta la coronilla de gente y con la orden del capataz que maneja el Yutong “espalda con espalda,  no quiero espacios vacíos en  el autobús”.

Esa gente que transpira calor humano viene hedionda solo a sudor y a pescado, es la que batalla cada día en las calles, en ese caos del transporte que mantiene en estado permanente de angustia, a un pueblo que se anotó en el modelo Chávez, sin saber de las trampas de la podredumbre revolucionaria.

Pero la cuestión no termina ahí, porque quedarse en Porlamar, una ciudad bombardeada es otra parte del caos del transporte, porque la gente que va hacia otro destino empieza a dar vueltas en círculo, hasta encontrar el lugar de llegada y salida de los pocos autobuses, que quedan en las rutas urbanas.

Así que comienza la fiesta de nuevo, en esa búsqueda infructuosa que te hace pensar por momentos, que estás pagando las culpas de los que decidieron votar por el militar golpista, para tener estas calamidades diarias en su desandar por el mundo.

Y miren que son obstáculos, tropiezos y malos ratos los que sufren los trabajadores cada día, para llegar a sus sitios de trabajo. Hay que estar ahí, para vivir esa locura del transporte público, porque Los Robles, por ejemplo tiene una sola unidad que traslada a los pobladores de esa comunidad, y por tanto hay que esperar hora y media para que el bus vaya y regrese, a Pampatar le resulta peor, porque no hay autobuses para el Pueblo de la Sal y solo los autobuses que van al Sambil, son la forma de transporte y uno que otro “rojito” que se digne a llevar pasajeros a esa Pampatar que duele.

Con tanta calamidad no es posible que un país salga adelante, porque de calamidades y tragedias vive un pueblo, que decidió sufrir sus propias calamidades, al votar por este modelo atrasado ¡Que llevó a Venezuela a la peor crisis de su historia!

Hoy día salir a las calles es trágico para cada ciudadano del país y ahora cuando el transporte público vive su peor momento, porque no hay repuestos, ni aceite, ni cauchos para los vehículos la flota de autobuses de todo el país tiene rato en estado de protesta diaria, porque nadie le soluciona sus problemas y el régimen desde Caracas presiona, pone leyes perjudiciales y obliga a pagos miserables por cada pasaje que no le permite a los transportistas salir a las calles, porque es peor rodar que quedarse en sus casas sin producir.

A Venezuela le corresponde como país, reclamar un mejor destino, pues no basta con votar por el oficialismo solo por la compra de conciencias, con bonos miserables que no alcanzan para nada y que son en realidad, el alquiler de la conciencia de un pueblo por entregas, de la miseria.

¡Qué lástima tener un país arrodillado a los pies del amo y condenado a pregonar miserias por las calles de sus pueblos, sin encontrar soluciones a su calidad de vida! pues un país acorralado por sus propios errores, es parte de las locuras de una nación que cambió para mejorar sus condiciones de vida y de aquellas propuestas del militar golpista, hoy solo encontramos miseria, pobreza y crisis.

Así seguimos avanzando y no sé sabe hasta cuándo éste pueblo resistirá la pesadilla de un gobierno inútil que solo veja, maltrata y humilla, a un ciudadano condenado a una prisión imaginaria por sus propias fantasías revolucionarias.

Manuel Avila

@enclicilia

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josé Hernández 7 de septiembre 2018, viernes #PeriscopioVenezuela buen día

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