Paradigma       Manuel Avila        ¿Será que cree?

Será que el Presidente Maduro vive en Marte o en otro planeta, porque cree que lo que da como limosna del petróleo venezolano es suficiente para generar felicidad a los venezolanos.

No sabe el mandatario que en otras naciones a los pensionados y jubilados le cancelan sumas importantes para hagan de su vejez un momento placentero de la vida. Eso lo ignora como desconoce tantas cosas diseñadas para idiotas, que soportan las humillaciones de un diezmo petrolero que no alcanza para nada.

Seguramente muchos viejitos del país sostengan que el pago de la pensión es una concesión importante del Gobierno Nacional, y a lo mejor sostienen que nunca habían sido beneficiados los de la tercera edad con un beneficio tan trascendente, pero como la revolución fue diseñada para ignorantes, es válido que consigamos defensores de las migajas rojas, que no alcanzan, ni para un kilo de queso o litro de aceite.

No han entendido los defensores del régimen que los costos de la dieta diaria suben cada día, que una consulta médica está por las nubes y que los precios de las medicinas y la hospitalización, está patentadas a costos astronómicos.

Pero es de ignorantes tratar  de defender unas propuestas sociales que se han convertido solo en pañitos calientes de la mentira revolucionaria, que solo terminan de estafar a un ciudadano, que todavía cree en la bondad de un régimen, que solo entrega dádivas sociales, con la idea de afianzar el populismo revolucionario.

Eso cree el Presidente Maduro, que la salida a la crisis económica del país se logra con bonos, dádivas y bolsas de comida, cuando en la realidad es imposible que un ciudadano que percibe no más de US $10 dólares de sueldo mensual,  puede salvarse de esta pela revolucionaria, que condena a los venezolanos a la peor pesadilla de su historia.

Y es que, al consultar a los que han vivido otros gobiernos dictatoriales, señalan con autoridad moral, que jamás había vivido el venezolano una crisis que nos condujo a un infierno social sin comparación en la historia nacional.

Estamos en un infierno social que se traga al país y donde solo el hambre y la miseria adornan una gestión que solo terminó siendo un error de la historia. Pero, como cada cabeza es un mundo, al Presidente Maduro no se le acaba de prender el bombillo y no se da cuenta de que la gente no lo quiere, y no se atreve a poner la oreja en el suelo, para escuchar los cascos de los caballos, que dejan sonidos infernales, en una sociedad incendiada por una crisis descomunal, que hizo arder a la Troya venezolana.

Eso está ocurriendo, porque el Gobierno no gobierna y deja libre a los comerciantes, para que hagan y deshagan en un país atormentado en un infierno social, que impide la compra de medicinas por escasez y altos costos, por la hambruna letal que muele a medio país cada día, por unas instituciones secuestradas por el Ejecutivo, por una hiper inflación mortal, y por una inseguridad que le come el alma a la nación.

Ante esta realidad cabalgamos con destino desconocido, hasta llegar a las fronteras de la desesperanza. No es con elecciones viciadas, ilegales y arbitrarias como saldremos de la crisis, y tampoco con aumentos nerviosos de los sueldos de una administración  pública ,que se muere de mengua y de las pensiones y becas otorgadas por el Gobierno Nacional que solo son pañitos calientes, sobre una crisis nacional que se mece como en un chinchorro del suicidio nacional.

Eso es lo que hay en un infierno social que mantiene en jaque a una nación, que solo cometió el error de montar a los comunistas en el poder, para probar que no saben manejar los hilos del mando.

Por ahora, eso es lo que hemos visto en una sociedad, atrapada en sus propias trampas y donde el gran perdedor es un ciudadano, que se debate entre el ser y el no ser. Esas son las cosas que alejan al ciudadano de tantas bagatelas políticas, que sacuden el alma nacional y ponen en tela de juicio el veredicto de los electores y lleva al muro de fusilamiento, a un gobierno que en 20 años ha sido una peste que enfermó a los venezolanos, en una guerra sicológica sin cuartel.

A Venezuela le toca despertar cada 20 años y ya está en pleno desarrollo una campaña dirigida a probar al mundo que Maduro y su legión de descerebrados, no tienen sesos para mantener vivos a los venezolanos.

Esa tesis del hambre, que según los revolucionarios es direccionada por el imperio del norte, no pasa de ser un fantasma del difunto yo de la revolución. Esas son las cosas que alejan a los ciudadanos de las elecciones, sobre todo cuando percibe que la democracia ha sido convertida en un guiñapo de colores. ¡Aquí no hay democracia, sino un cuero seco que se deshilacha por todos lados en señal de que la revolución es enemiga del desarrollo!

Qué Maduro y su legión no entiendan que el populismo fracasó, y es solo una referencia histórica de la Cuba que Fidel enterró en las catacumbas del olvido, pero que con los inventos de la guerra económica y las presiones imperialistas no han podido justificar los errores de su paso por el gobierno.

No hay dudas de la fortaleza de un régimen, que perdió oxígeno en abundancia es parte del sueño libertador de un Chávez, que con sus mentiras populistas, se ocupó arropó a toda una nación para repartir a manos llenas los dineros de la República.

¡Qué siga creyendo Maduro que la decisión del TSJ en Bogotá y de la AN son parte de las ficciones de una democracia exangüe! pues es evidente que  el antejuicio de mérito es “un mensaje a García”, sobre la quiebra del sistema y de lo que viene en camino, producto de una sociedad, que decidió hace rato cambiar el plan de vuelo.

Se trata de salvar a un pueblo que se muere de mengua, en medio de esta calamidad social, que mantiene a los ciudadanos hurgando en la basura y en una pelea de pueblo contra pueblo, que mantiene al régimen con la fuerza suficiente para resistir un ratico más, los embates de la crisis nacional.

En ese mar de locuras, cabalga la Venezuela revolucionaria que perdió los estribos cuando la carrera comenzaba el juicio final, porque un gobierno que solo busca excusas para manejar sus políticas es parte de una tragedia nacional.

Ahí tenemos a miles de venezolanos muriéndose por falta de medicinas y nadie hace esfuerzos por resolver el problema de los pacientes con cáncer, con diabetes, esclerosis múltiple, nefrológicas, cardiópatas, con problemas neurológicos y tantas enfermedades que azotan a nuestro pueblo y no hay gobierno que resuelva esta grave situación en la salud nacional.

A eso hay que agregarle el salto atrás de 50 años con enfermedades tropicales, atrapadas en la burbuja de cristal del atraso revolucionario como tifo, malaria, paludismo, sarampión, difteria, viruela, escabiosis y tanto mal endémico que arropa a la sociedad venezolana.

Esas son las cosas que enredan el juego y ponen al país al borde el precipicio porque un gobierno parapléjico se vistió de democracia para estafar a un país entero golpeado en su evolución y condenado a la prehistoria por unos asaltantes de diligencias.

Manuel Avila

@enciclica

Comentarios:

Más ariculos
Cerrar

José Hernández 30 de agosto 2018, jueves #PeriscopioVenezuela buen día

Acaso lo que vemos en las carreteras de Colombia, Ecuador, Perú es ¿Fake news, embuste, exageración, ganas de echarle vaina al...