Paradigma           Manuel Avila       Silencio asuntino

Más allá de las declaraciones de la Sociedad Progreso, del Concejal Nelson Acevedo, de Richard Fermín desde el exilio y de uno que otro asuntino más, no se ha escuchado el eco de sus ciudadanos encumbrados que forman parte de la élite asuntina.

Es sorprendente como la Ciudad del Silencio se muerde la lengua para evitar encontronazos con los revolucionarios de uña en el rabo que ni un suspiro lanzan para protestar los destrozos que en estos años de revolución de han producido en el corazón de la historia y la cultura del patrimonio asuntino.

Desde aquel momento cuando en el Gobierno Municipal de Luís Díaz se le cambiaron los nombres a la Ciudad , se borró el Paseo “Vargas Machuca” que era el homenaje al arquitecto de la Ciudad y la torta se puso cuando se ordenó desde algún cónclave revolucionario municipal la pinta colectiva de todas las estatuas y bustos que conforman el patrimonio histórico de La Asunción. Desde ese momento comenzaron los abusos en la histórica Ciudad y el silencio de los ciudadanos se patentó como una cultura que metaforizó a la Ciudad del Silencio.

Las voces críticas que nada aportan a la defensa de la ciudad se apagaron de nuevo y los chismosos de oficio siguieron en su tarea pueblerina, pero no se oyó ni el sonido de un tumba rancho. Pero ahora cuando se roban el Escudo de Armas, una representación de la Venezuela histórica.

Con todo lo que representa el Escudo de Armas para los ciudadanos de esta patria se pone en tela de juicio el respeto por los valores históricos de esta patria de Bolívar “Los esmaltes del  contorno y cuarteles rememoran la Bandera Nacional de Venezuela.

El primer Cuartel simboliza el valor legendario del pueblo neoespartano y su contribución a la emancipación nacional. El Segundo Cuartel alude a la insularidad del Estado y las perlas uno de sus productos más importantes de antaño. El gorro frigio simboliza la libertad. La corona de laureles recuerda los gloriosos triunfos que los patriotas neoespartanos obtuvieron en la Guerra de Independencia de Venezuela.

El tridente, el remo, el coral, el alga marina, el tritón y el áncora simbolizan la profunda vocación y vinculación legítima del Estado”. Con lo que representa este Escudo de Armas para los ciudadanos de Margarita y este robo descarado de esa insignia del Patrimonio Histórico es parte del desarraigo de los valores patrimoniales y ciudadanos que marcan la huella histórico de los pueblos insulares.

Qué casualidad que es un gobierno revolucionario cuando ocurren los robos más crueles contra el Patrimonio Histórico de los asuntinos y muestran la cara grotesca de un régimen que no garantiza la custodia de los bienes patrimoniales de los neoespartanos.

No hay seguridad por ninguna parte porque desde que el Gobierno Nacional le quitó las competencias al Gobernador de Nueva Esparta para entregar el báculo de mando a “un Protector” que solo se ocupa de entregar bolsas de comida y  cajas Claps, pero de las funciones que usurpó al Mandatario Regional no se ven resultados a favor de la región.

Si en Nueva Esparta se están produciendo los robos más colosales de la historia mundial es porque aquí no funcionan los organismos policiales y esa Policía Turística de La Asunción es solo un referente simbólico que alude a la desprestigiada seguridad nacional.

Por esos caminos andamos en medio de esta hojarasca que deja en manos de los delincuentes el futuro de la patria. Si ya La Asunción ha sido saqueada en varias oportunidades por los enemigos de su propia historia y no ha habido respuesta de los cuerpos policiales y tampoco han salido a reclamar sus derechos los mismos ciudadanos, eso es parte del estado de abandono y desidia de las instituciones.

Ante ese atropello de robarse el Escudo de Armas para convertir sus 240 kilos de bronce en materia para la venta, ni quedan dudas que estamos ante una jauría de bandidos que solo  están pendientes de sobrevivir en tiempos de crisis.

Pero esos abusos que atentan contra el patrimonio histórico y cultural de nuestros pueblo,  no queda otra alternativa que invocar a la ciudadanía para juntos iniciar una campaña que frene los abusos de la dignidad molida por el paso del tiempo.

Quisiera escuchar las voces de los asuntinos que le duele su tierra y no es hora de pasar agachados ante semejante locura de robarse la el Escudo de Armas de la región, pero es cuestión de poner orden en una pea revolucionaria que nos dejó sin cuerpos de seguridad para frenar la ola delictual que condena a la ciudadanía a la tragedia de tener que enfrentarse con los  delincuentes con palos de escoba como armas.

Todavía los margariteños no hemos salido del asombro del robo a la Virgen del Valle, del atraco a Pueblos de Margarita y vienen los pillos a llevarse este emblema histórico de la margariteñidad.

Pero eso es lo que estamos cultivando en tiempos de revolución y aunque salga el Alcalde Alí Romero a pegar gritos ante las autoridades regionales de seguridad el Escudo de Armas está en manos de delincuentes que planificaron su robo para venderlo como chatarra en alguna parte del país.

Esa historia de la destrucción de la Ciudad Patrimonial de La Asunción va en la misma línea de quienes vienen progresivamente la historia de los pueblo y si no lo creen revisen la historia cuando “Papalico” Marcano y la revolución impidieron l construcción de Ucabmar, la Universidad Católica en Nueva Esparta `para matar el desarrollo de Arismendi. Vean también la muerte de Puente Artes con su Feria Artesanal y ya está moribundo “El Mercado de Artes de La Asunción” por las malas políticas del Alcalde y su equipo coordinado por una que grita, Impone y atenta contra el futuro de Arismendi.

Qué salga Leopoldo y sus conmilitones a reclamar los derechos patrimoniales de Arismendi porque no dijo nada cuando pintaron los bustos y estatuas, ni cuando eliminaron el Paseo Vargas Machuca y “ni pío” dijo cuándo cambiaron los nombres de la Ciudad y ahora es necesario se pronuncie porque no hay policía en el estado y la inseguridad destruye lo poco que le queda a los asuntinos.

Es necesario que brote la asuntinidad y es la hora de defender el patrimonio cultural de la tierra de Prieto Figueroa con la palabra, con las acciones y con ideas que vayan más allá del simple chisme de plazoleta, o de los curucuteos de la mentira y de la compostura de los citadinos que tanto hablan y nada hacen. Es la hora de los íconos de la élite cultural asuntina que nunca se pronuncian y solo se limitan a pasillanear en actos y parodias de la falsedad intelectual.

El Escudo de Armas debe aparecer y los organismos de seguridad tienen la papa caliente en sus manos, pues es Gobierno Nacional le negó la policía al Gobernador Alfredo Díaz y eso ha desencadenado en una tragedia para los neoespartanos que en medio de la tormenta económica también tienen que lidiar con la delincuencia para poder salvarse.

Es un compromiso del Alcalde Alí Romero pedir presionar a los cuerpos de seguridad y al impostor Dante Rivas para que gobierne lo que tiene que gobernar, pues hasta ahora ha sido una sombra en esta oscuridad llamada revolución.

Manuel Avila

@enciclica

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