Paradigma  Manuel Avila      Tiempos de retos

Cuando Alfredo Díaz aceptó el reto de juramentarse ante la ANC ilegal lo hizo con la conciencia clara que lo hacía por Nueva Esparta, por su gente y por salvar a su pueblo de la miseria y el hambre que en estos tiempos arrincona a los habitantes de su pueblo.

No creo haya sido por rellenar egos, ni por sueños de grandeza, pues tomar el timón de mando en tiempos de Maduro es de héroes con pasos de gigante. Me imagino que fueron  largas noches de cavilaciones, de insomnio y de saltos acrobáticos para decidir qué hacer en una coyuntura tan compleja que lo ponían en el filo de la navaja con el riesgo de la expulsión de AD, con el peligro de la inhabilitación por parte de la ANC y sobre todo con el más riesgoso de enfrentar a una sociedad de radicales que lo condenarían con la ofensa, el N. l del desprecio y el odio, por haberse juramentado ante la ANC.

Esos riesgos los asumió Alfredo Díaz y los otros tres gobernadores de AD que decidieron dar el salto y se comieron las uñas para entender que escuchar el discurso de Delcy Rodríguez no podía ser fácil para  ningún mortal.

No hizo lo mismo Juan Pablo Guanipa, que luego de realizar sus asambleas con los zulianos prefirió dar un paso atrás para continuar solicitando al Consejo Legislativo del Zulia su derecho a la juramentación, por haber ganado la gobernación en lo electoral.

Atrás se quedaron los sueños de los zulianos y Juan Pablo tomó otra ruta distinta a la de los 4 gobernadores adecos que desoyeron las líneas de AD y prefirieron cumplirle a sus pueblos. Dos posiciones disímiles, que hay que revisarlas sin ambages, sin pasiones y con la mente alejada de emociones, radicalismos y odios enfermizos.

Fueron dos largos días de ataques contra los 4 gobernadores adecos y de aplausos a Juan Pablo Guanipa, porque decidió no acudir ante la ilegal ANC. Aquí cabe la pregunta quién lo hizo mejor? Y damos la respuesta  apegados a las leyes del tiempo porque será ese Señor de Barbas el que diga cuál fue la mejor decisión.

No quedan dudas que estamos frente a una visión de país de la nueva Venezuela, la misma que hizo a Capriles lanzar sapos y culebras contra Henry Ramos, para adelantar la campaña presidencial y que a Henry Falcón que fue castigado por VP y PJ en los comicios de Lara le correspondió calificar de “infantiladas”.

En ese mar de dificultades no era fácil tomar una decisión de respirar muy hondo e irse a Caracas a asumir el compromiso de enfrentar a la ANC. No era nada fácil enfrentar a la opinión pública, pero la sabiduría popular le permitió a Alfredo Díaz aguantar el chaparrón de insultos, descalificaciones e improperios contra su persona para remar hasta la Gobernación de Nueva Esparta.

Nunca fue fácil enfrentar a la opinión pública y ahora no podía ser la excepción, pues los tecladistas radicales sacaron sus peores verbos para degradar a quien tenía las ganas de enfrentar retos para ayudar a su gente.

¿Será que alguien de los que atacó al hoy Gobernador, llegó a ver en sus imágenes la pobreza crítica de miles de margariteños y cochenses, que solo comen sardina cada día? ¡No lo creo! porque de lo contrario, no hubiesen sido tan duros con quien hoy lleva las riendas de la Gobernación de Nueva Esparta.

Ahora el reto lo tiene Alfredo Díaz de salir adelante, de enfrentar los cercos electrificados, de saltar obstáculos y de realizar una gestión interesante que le permita a los neoespartanos evaluar con sindéresis esa decisión tan criticada por los radicales del teclado.

Esa respuesta la tiene el tiempo, porque la decisión de juramentarse ante la ANC todavía retumba en los rincones de Venezuela con fotos incluidas que pusieron a los 4 gobernadores ante el pelotón de fusilamiento y elevaron a Juan Pablo Guanipa a un pedestal, que hasta muchos le asigna posibilidades presidenciales.

Uno se llevó los aplausos y los otros 4 las pitas y los insultos, pero será el tiempo quien dará la razón a uno u otro bando, pues es mentira que la repercusión internacional de ese juramento le lavaría la cara a la ANC, porque en todas partes del planeta conocen el juego del chavismo nacional.

Aquí se puso a prueba el coraje y la voluntad de los gobernadores electos por el pueblo, y cada uno de ellos asumió su compromiso, porque el que gana en política debe cobrar y eso fue lo que hicieron los representantes de las 4 gobernaciones.

A lo mejor la decisión de Guanipa fue la mejor, no lo dudo, pero  no son los aplausos lo que lo determinan sino el tiempo cuando se evalúen las gestiones de los gobernadores y la reacción del Zulia, cuando vengan los otros procesos electorales.

Esa situación soltó los demonios de los aspirantes a la Presidencia de la República y fue Capriles el que llevó la voz cantante en los ataques contra los gobernadores y contra su rival Henry Ramos, pero le salió Henry Falcón del otro lado para decirle que fue “una infantilada” decir que no se sentaría más nunca en una mesa de negociaciones con AD y Henry Ramos, craso error porque sin AD Capriles más nunca será Presidente.

Se equivocó Capriles y soltó los demonios del odio para contradecir su filosofía de la unidad y la paz, pues Falcón le dijo “No quiero imaginarme a Capriles como Presidente de la República”.

Manuel Avila

@enciclica

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