Paradigma Recoger los vidrios

Las elecciones plebiscitarias son un muerto que le pusieron encima a Henrique Capriles Radonski para que se enterrara políticamente y más nadie quiere asumir los resultados que en la práctica no fueron positivos para la oposición venezolana.

Es muy fácil analizar la política desde ese ángulo porque a todo el mundo le pesa el muerto. Es más sencillo decir la culpa es de la vaca, característica de la viveza criolla nacional que busca sacudirse las moscas cuando ya hay cadáver a la vista. Pero la gente sabe del esfuerzo que hizo Capriles por sacar a Venezuela de la situación calamitosa que atraviesa en el plano de las ideas.

Ahora es muy sencillo asomar candidatos para unas elecciones que están bien lejos de la realidad y ponerle dos gallos a HCR en la gallera para que se tope con Antonio Ledezma y Leopoldo López.

Esa me parece una gran idea que salgan otras figuras al ruedo electoral a compartir el liderazgo con Capriles porque eso es lo que exige la democracia a la hora de buscar confrontar un régimen poderoso en lo económico, quebrado en el modelo comunista y sin líderes que mostrar a la ciudadanía.

Luce bien interesante que no tengamos un solo líder sino tres o cuatro para que asuman la vocería ante el país ante la crisis de valores de una sociedad que se nos muere en los brazos.

No queda otra que multiplicar los liderazgos y reconocer que HCR le echó pichón por el país, acompañado de Leopoldo López y María Corina Machado que rodaron por toda Venezuela en busca de la consolidación de la opción democrática.caprilesledezmaylopez

Pero que la teoría plebiscitaria haya funcionado solo en las grandes capitales, ese el modelo de las elecciones presidenciales, donde solo en esos espacios ganó la oposición unida con su tarjeta única.

No había muchas cosas por hacer, ante la andanada de dinero lanzado a las calles por un oficialismo que usó los recursos del petróleo para ganar las elecciones municipales en muchos municipios, y que usó la intimidación en casos como los de Cochiolla, en Valencia y Alfredo Díaz, en Porlamar para arrasar con todo.

Ahora corresponde recoger los vidrios rotos no solo a Capriles, sino a toda la oposición venezolana que, por realizar selecciones de candidatos en la oscuridad de la MUD, y usar la figura del consenso para nombrar figuras a dedo, pagó la tasa más alta a la hora de contar el número de alcaldías ganadas.

Esa tesis del plebiscito fracasó de antemano porque sabíamos que la gente no votaría por candidatos impuestos desde arriba por las cúpulas de los cinco partidos políticos que eligieron a sus figuras más representativas en una especie de conchupancia del poder partidista.

Pero, en plenas festividades navideñas supimos que empezaron el mismo juego de pagarse y darse el vuelto para elegir candidatos en la oscuridad de los cuadres, tras bastidores.

Sabe la dirigencia de los partidos del error de no realizar primarias en las elecciones municipales y la necesidad obligada de realizar primarias para elegir a los candidatos a diputados por las regiones.

Si no lo hacen así, cuenten que la gente no irá a votar porque los ciudadanos no se calan a más nadie impuesto a dedo por las cúpulas de los partidos políticos.

Por eso la gente grita “Primarias ya” para adelantarse a quienes aspiran seguir eligiendo a diputados que no cumplieron con la gente y que más nunca pueden ocupar una curul legislativa en los nuevos tiempos de la política venezolana.

Manuel Avila

@enciclica

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