Permítanme insistir en la amnistía

En tiempo de adviento y navidad y con un gobierno que no escatima a la hora de pavonearse con su curiosa condición humanista, el presidente pudiera impulsar –como todo el país lo reclama con justicia-  una Ley de Amnistía que permita a los presos y perseguidos políticos, los primeros, a retornar a sus hogares, y abandonar así las mazmorras degradantes a las que están confinados, y los otros, regresar al país libremente.

Debe el presidente, hoy quebrantado en su estado de salud, hacer cumplir a cabalidad el dispositivo constitucional según el cual: “El Estado garantizará a toda persona, conforme al principio de progresividad y sin discriminación alguna, el goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos. (omissis)” . Debe entonces el Estado, hoy en manos del gobierno chavista, y pronto a asumir otro en su afán continuista, la responsabilidad  en este delicado campo de atención social y ofrecer una respuesta completa, oportuna, integral y acorde con los postulados de la Constitución Nacional para que la Justicia, que es un valor fundamental de la democracia, se imparta sin discriminación alguna.

En una Ley anterior, se les negó   el beneficio dela Amnistía, poniendo en evidencia, una vez más,  el odio y el resentimiento de la mandonería, del régimen gobernante; asimismo, las costuras de un sistema de justicia deficiente, al cual le falta la  probidad  e imparcialidad suficientes que garanticen el derecho al  acceso ala Justiciaoportuna, gratuita, sin fórmulas innecesarias y sin discriminación alguna.

Recordemos que la Amnistía, en principio y conforme con la Constitución Nacional, es un acto que debe provenir del Poder Legislativo, es decir, debe estar contenido en una Ley que suprime cualquier juicio o penas, anulando por así decirlo, cualquier consecuencia de una concreta o supuesta acción punible. Generalmente se refiere a delitos de contenido o índole político.

Para no buscarle las cinco patas al gato, admitamos que el Presidente podía, en ejercicio de la Ley Habilitante, dictar ese Decreto con rango y fuerza de Ley. Además, en virtud del principio de la favorabilidad de todo cuanto beneficie a los reos, procesados o condenados, estas personas pueden y deben ser  beneficiarias  ipso jure (de pleno derecho) dela Amnistía que titula esta nota.

El acceso a la justicia debe traducirse en acciones efectivas que no se verifican a través de su ejercicio abstracto, sino mediante la oportuna intervención de recursos humanos (jueces, fiscales y demás operadores de justicia) que gestionan la capacidad, probidad, independencia e imparcialidad del Poder Judicial.

Tenemos entendido que existe un proyecto nuevo de Ley de Amnistía, nos queda esperar la suficiente voluntad política en el parlamento venezolano, y su destino no sea otra gaveta. Ojalá esa Ley tan justa y necesaria  permita devolver calma y sosiego a tantos hogares venezolanos, hoy privados de la luz de la felicidad familiar.

Queda la institución del indulto, incluso, del indulto procesal como bien lo ha explicado el doctor Alberto Arteaga Sánchez, y del sobreseimiento, a las que se puede recurrir para lograr los objetivos que anhelan y que hemos intentado esbozar en esta nota.

Sabemos que la justicia militar suele ser injusticia, y que  los  privilegios militares no deben producir injusticia a los demás, de modo que queda en manos del gobierno decidir sobre el acto humanitario señalado, precisamente en navidad.

Jesús Peñalver

@jpanalver

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