Plinio Apuleyo Mendoza EL NARCOTRÁFICO COLOMBIANO Y SU REINADO

No bastan las palabras. Cito el caso del narcotráfico. De nada vale, a la hora de la verdad, el discurso alentador que le oímos al Gobierno hablándonos de la erradicación forzosa de la coca o, mejor aún, de su sustitución voluntaria por parte de los campesinos, que ningún efecto tuvieron.

Así, los cultivos que el gobierno del presidente Uribe había reducido a 48.000 hectáreas llegan hoy a la escalofriante cifra de 409.000 hectáreas, como lo revela la Oficina Antidrogas de Estados Unidos de América

Los números inevitablemente revelan mejor la realidad que las palabras. El narcotráfico se ha convertido hoy en la organización mafiosa más poderosa e inquietante de Colombia. Su crecimiento se debe, en primer término, al brusco corte de la fumigación aérea exigido por las FARC en La Habana y aceptado por el gobierno de Juan Manuel Santos. Era, por cierto, el mayor recurso que teníamos para luchar contra los cultivos ilícitos. A este fueron sumándose otros errores. Por ejemplo, en los lejanos territorios donde reina la cocaína se dejó en libertad a las diferentes entidades oficiales para elaborar su propia estrategia de acción. Unas se dedicaron a buscar por orientación de las Farc acuerdos con campesinos en regiones estratégicamente escogidas, para simular la dejación voluntaria de cultivos de coca, como es el caso del Penis (Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos). Otros pretendieron imponer una erradicación forzosa de muy limitados resultados y lamentables consecuencias en la pérdida de vidas a causa de minas antipersonales. A tiempo que el Estado ha perdido su fuerza por falta de un plan de acción territorial, la mafia fortalecida por el dinero que obtiene de su tráfico ha organizado una ordenada cadena de labores dentro y fuera del país.
Hay toda una estructura que se ocupa de la producción; otra, de la purificación de la coca exportable; otra, del transporte asociado a carteles como el de Sinaloa, y otra que se encarga de establecer contacto con las redes de distribución de Estados Unidos, Europa y los países asiáticos. El Estado ha perdido su fuerza por falta de acción territorial, la mafia fortalecida por el dinero que obtiene de su tráfico ha organizado una ordenada cadena de labores dentro y fuera del país.
Colombia, desde luego, es el país más rico en la producción de tales cultivos ilícitos. Se extienden por toda la costa Pacífica, pero también por el Catatumbo, Guaviare, Putumayo y otras vastas y remotas regiones del sur. Los campesinos, con pocas excepciones, se muestran atraídos por el narcotráfico, por sus cultivos y el dinero que les produce. De hecho, si no son sometidos por la violencia, son seducidos por el dinero, convirtiéndose en aliados y cómplices. Incluso los que reciben dinero del Estado (treinta y seis millones de pesos por familia), para vincularse a los programas de sustitución voluntaria de cultivos, solo en apariencia cumplen lo ofrecido. En realidad, atienden las instrucciones del narcotráfico sembrando en otras áreas o cubriendo en sus propios predios miles de orificios donde se ocultan las bases de las plantas que luego retoñan. Desconociendo además los secretos corredores de movilidad que permiten el tráfico de la droga a Tumaco y otros puertos marítimos nacionales, al igual que a la Venezuela de Maduro para su exportación, los altos oficiales de la Armada Nacional consideran que su misión natural es el cuidado de los mares, mientras que los ríos selváticos no llaman su atención.

Nadie como el presidente electo Iván Duque da prelación a este problema. Lo demuestra su reciente viaje a Estados Unidos de América para hablar con los más altos funcionarios de Trump. Se sabe ahora que los planes de acción integral en todo el territorio de Colombia, la futura existencia de Comandos Conjuntos y Unificados, en vez de dispersos planes individuales, pueden tener un resultado efectivo para el nuevo gobierno.

La acción bien coordinada de la Fiscalía, del Ejército y la Policía Nacional también dará como resultado un fuerte descenso de los cultivos ilícitos, así como la eliminación de las bandas criminales que, atraídas por los negocios de coca, imponen la violencia en vastas regiones del país.

PLINIO APULEYO MENDOZA

Comentarios:

Más ariculos
Cerrar

“Tú periódico impreso en las redes” NOTICIAS JR presenta: Titulares más resaltantes de hoy domingo 18 de noviembre de 2018

➡    Virgen de Chiquinquirá ilumina a Venezuela Hoy es día de La Chinita… Muchos saben que el 18 de noviembre es el Día...