¿Qué te parece? TAL CUAL MIÉRCOLES 25 DE ABRIL DE 2001 POLITICA Rafael Caldera: “…sobreseimiento a Chávez no fue “negociado”. Fue concedido por una decisión mía personal…”

 

Caldera-ChávezSe recibió en Redacción de TAL CUAL el miércoles 25 de abril de 2001 una carta del ex presidente Rafael Caldera, en respuesta a una columna de Juan Carlos Zapata. Tal cual se transcribe:

“Estimado Zapata: El periódico TalCual, del que soy asiduo lector, en su edición del martes 17 de los corrientes trae un artículo tuyo intitulado “Las memorias de los jarrones chinos”, en el cual se lee: ¿Se justifica que Caldera no revele cómo negoció el indulto a Chávez?

Debo decir que yo no “indulté” a Chávez. Ordené el sobreseimiento del proceso, que no es lo mismo y que no lleva consigo un juicio de valor, como lo dije en mi discurso de salutación a la Guarnición de Caracas, en la Plaza de las Escuelas Militares, en diciembre de 1998. El sobreseimiento no envuelve perdón: Es una medida extraordinaria, que el Código de Justicia Militar pone en manos del Presidente de la República por razones de interés nacional. La reunificación de las Fuerzas Armadas y la paz de la Nación me aconsejaron adoptarla. Era la opinión general. No hubo lo que habría podido interpretarse como un “voto salvado”. Por eso dije en mi discurso de la Guarnición: “nemine discrepante”. Usando la clásica expresión académica. Las manifestaciones de disidencia vinieron después. Sobre todo, a partir de 1998.

También debo decir que el sobreseimiento a Chávez no fue “negociado”. Fue concedido por una decisión mía personal, largamente analizada y meditada, después de haber sobreseído el juicio -con general beneplácito- a los más calificados actores de la rebelión militar de febrero de 1992. Hecho en el cual, por cierto, la participación televisada de Chávez no fue precisamente para alentar la violencia, sino para pedirle a sus camaradas que depusieran las armas y se rindieran.

Si de “negociar” quiere hablarse, la única condición que se puso fue el paso a retiro por propia solicitud, previo al sobreseimiento, porque no consideré admisible que después de lo ocurrido volviera a las Fuerzas Armadas.

Esto que aquí expreso, lo he dicho ya en más de una oportunidad. En cuanto al triunfo electoral de Chávez en 1998, es difícilmente atribuible al sobreseimiento de 1994. Es cierto que el corte del proceso le dio sus derechos políticos. Pero fueron otros factores los que lo llevaron a una victoria que no se vislumbra en lontananza cuando recobró la libertad. La mejor evidencia de ello es que al salir de la prisión predicó la abstención electoral. Valdría la pena pensar cómo se habría desarrollado los acontecimientos si se hubiera retardado el fin del proceso, con todos sus compañeros de aventura en libertad.

Por los demás, no veo que podría haber obtenido yo, como beneficio, en ese supuesto “negocio”. Yo no voté por Chávez. No he apoyado ninguna de las maniobras de su asalto al poder. Cargo con mi cuota del pasivo que Chávez ha echado sobre las espaldas de los venezolanos. Estoy en mi país, de pie, como antes. Sigo creyendo en Dios y en mi pueblo”.

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