¿Quién manda a quién? : Diosdado, Maduro, Shannon

Cabello es quien ha condicionado los acuerdos. Maduro es objeto de burlas. A Cabello se le toma en serio y mete miedo. Maduro suspende una visita al Papa. Diosdado viaja al exterior.

En julio de 1955 se realizó en la ciudad de Ginebra una cumbre de las grandes potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. Aquella reunión de alto nivel tenía una particularidad: era la primera que se realizaría sin la presencia del anterior líder de la Unión Soviética, Josif Stalin, fallecido dos años antes. Se suponía que la herencia del poder era compartida por el mariscal Nikolai Bulganin, formalmente jefe de gobierno, y Nikita Krushchov, jefe del partido.

En la reunión el presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower, realizó una propuesta de “cielos abiertos” a la delegación soviética para el mutuo control del arsenal nuclear por parte de las dos superpotencias. A continuación hubo una pausa en la reunión para tomar el té, y en ese momento Krushchov se acercó furtivamente a Eisenhowerespetando: “niet, niet, niet”.
La cumbre fue un fracaso, pero el presidente estadounidense se consoló diciendo a su staff:

-“Al menos ya sabemos quién está al mando”.
En Venezuela sesenta años después Diosdado Cabello no hace ningún esfuerzo en disimular que él está al mando. Desde que los medios internacionales informaron de supuestas investigaciones al presidente de la Asamblea Nacional, éste se ha dedicado a demostrar su autoridad. En principio todo el poder civil y militar del chavismo se le alineó en una demostración de lealtad, incluyendo a Nicolás Maduro.
El que ha condicionado todo tipo de acuerdo político nacional o internacional ha sido Cabello. La única área de las decisiones públicas donde aparentemente ha dejado en plena libertad para que Maduro opere ha sido en la economía. Y como ya hemos sido testigos, allí Maduro no toma decisiones.
A la hora de repartirse las áreas de influencia en los demás poderes (judicial, electoral y ciudadano) bloqueó el acceso a la Fiscalía de la candidata de la pareja presidencial.
El tono de la actitud del régimen chavista de los últimos dos años la ha marcado Diosdado Cabello. Han sido sus declaraciones, acciones y excesos los que han frustrado los intentos supuestos o reales de acercamiento entre Gobierno y Oposición. Ha sido él, quien no ha dejado de recordar que el chavismo no negocia, a menos que se sienta acorralado y frente a un poder claramente superior. Ha cumplido (con bastante soltura) el rol del policía malo. Papel que Jorge Rodríguez ha intentado compartir sin mucho éxito, porque a diferencia de Cabello, el alcalde del municipio Libertador no inspira temor.
Las burlas y chanzas contra Maduro abundan. A Diosdado Cabello se le tendrá inquina, pero se le toma en serio.
Incluso en cuestiones de manejo de los medios, hace rato que opaca a Maduro.
“Con el mazo dando” es el programa de variedades políticas más visto del país, aunque pocos en la oposición admitan verlo. Difícilmente se recuerde de primera el nombre del programa televisivo del inquilino de Miraflores.
Nicolás Maduro, Presidente de la República, suspendió su visita al Papa en el Vaticano, para evitar salir del país. Diosdado Cabello se vio y se fotografió con dos jefes de estado, un líder importante de la región y el enviado personal de Obama, en menos de 48 horas.
Maduro pudo salir airoso del paso de Felipe González por Caracas, invitándolo a Miraflores y tomándose la foto de ocasión con el personaje. Fue Cabello el que se fotografió con Lula da Silva.
Diosdado Cabello se ha dedicado a demostrar que él no depende de Maduro. Es este último el que depende de él.
Ha quedado más claro que el agua cristalina, que en Venezuela el poder es compartido, y uno manda más que otro. O al menos es Diosdado Cabello el que tiene la iniciativa, la determinación, de no entregar la empresa, de aguantar y resistir como en 2002 (http://konzapata.com/2014/07/el-nucleo-duro-de-miraflores/)
Consciente que desde el exterior, en particular en Washington y en el Vaticano, se le ve como el obstáculo para una salida negociada a la crisis venezolana, Diosdado Cabello está luchando por su propia sobrevivencia política. También comparte la sospecha de otros: él puede ser la moneda de cambio, la cabeza en bandeja de plata que ofrecer por parte del Maduro, el chivo expiatorio.
Pero cuenta con una ventaja: el propio Maduro. O mejor dicho, la debilidad, la indecisión, el permanente titubeo del Presidente.
A los ojos de los gobernadores, alcaldes, dirigentes y militantes del PSUV, entre Maduro y Diosdado, ¿Quién puede dirigir el movimiento a través de la tormenta? ¿En quien confiar?

pedro benitezPedro Benítez

@PedroBenitezF.-

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