Subir un escalón en el diálogo.


Si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo,

y esperaría a que saliera el sol.

Gabriel García Márquez

“quien vive atrapado en lo negativo, lo hace porque no sabe hacer otra cosa, si le brindamos algo nuevo y positivo, lo tomará”

Dicho NEUROCODEX

En la mayoría de los conflictos, independientemente del nivel de agresión, existen grupos paralelos al enfrentamiento tratando de resolver pacífica y amorosamente el desarreglo humano en desarrollo. Por eso, y para eso existen estudiosos de la comunicación humana, los conflictos y sus soluciones factibles. La búsqueda del entendimiento y el avance hacia una sociedad feliz, equitativa, justa y en progreso continuo, suele estar en las mentes de todos los que participan de un enfrentamiento. El problema fundamental suele hallarse en la creencia unilateral de que es obvio, que quien argumenta tiene la razón absoluta en su propuesta, considerando la de la otra parte un acto de maldad, tontería o enfermedad. Según éste último juicio procederá en forma destructiva, con misericordia o proponiendo medidas de salud.

En nuestro escenario actual, donde lucen hasta ahora irreconciliables al menos dos posturas básicas, el esfuerzo para lograr un acuerdo negociado de rescate del pacto social, conviene que se trabaje en las reuniones de diálogo, entre las partes que deciden el comportamiento generalizado de la población, lo siguiente:

1.      Un apresto afectivo que rescate la importancia de un consenso en torno al marco social que une a todos los venezolanos. En otras palabras, cuál es la patria a la que aspiramos y cómo se comportarán los habitantes de ella en el modelo proyectado, el que no existe todavía. Evaluar y fortalecer las emociones y sentimientos implicados en los participantes.

2.      Un encuentro signado por el compromiso de ir tras esa búsqueda, donde cada participante centre su atención y competencias en la co-construcción de un país levantado entre todos.

3.      Capacidad para superar los malos entendidos, desfases comunicacionales y supuestas inferencias de intereses ajenos a la construcción de esa patria grande.

4.      Estudiar modelos de experiencias extranjeras que apunten en el mismo sentido de lo esperado.

5.      Elaborar en conjunto y en consenso unas metas específicas y concretas, con tiempos establecidos para su logro.

6.      Elaboración de un plan de trabajo de cómo secuencialmente acercarse a esos objetivos acordados.

7.      Firma de un acuerdo donde se destaquen los intereses afectivos, el conocimiento empleado, las responsabilidades específicas y los compromisos consecuentes de los diferentes actores-líderes del proceso.

Este tipo de estrategia, garante de un desarrollo nacional pleno que nos ahorraría una guerra civil o largas pérdidas de tiempo en estos momentos, es el paso histórico que reclamamos a los actores actuales principales (partidos políticos, MUD,  estudiantes, empresarios, militares, etc) en el conflicto nacional que cada día se avienta más por el barranco del brutal enfrentamiento, salida que nadie quiere pero que es la está ocurriendo. A este tipo de arreglo presentado se llega solicitando ayuda profesional de mediadores y comunicólogos especializados en conflictos humanos, ya que espontáneamente es tan complejo como manejar un avión o realizar una intervención quirúrgica, imposible sin preparación especializada previa. ALERTA a los que están “dialogando”…

luisraochamariñoLuis Arocha Mariño

Psiquiatra

 

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