Un documento para el análisis y para entender lo que pasó: Carta a “Pacho” Santos:

Carta abierta al Excelentísimo Señor, Embajador  de la República de Colombia ante los EEUU

Dra. Adriana Vigilanza – @Adrianavigi

En fecha reciente, el excelentísimo Embajador de la República de Colombia ante los EEUU, señor Dr. Francisco Santos, sostuvo un encuentro con la Junta Editorial del Miami Herald y del Nuevo Herald, donde pidió a la oposición venezolana que asuma el liderazgo y señale el camino para salir de “la crisis” que atraviesa Venezuela (Ver: https://elmercurioweb.com/noticias/2018/11/2/embajador-colombiano-en-eeuu-colapso-de-la-oposicin-mantiene-a-maduro-en-el-poder).  Asegura el Embajador Santos que si la oposición señala ese camino, eso eliminaría “el costo” a los países de la región, para actuar.  Y estamos seguros de ello.

No obstante, de lo que no estamos tan seguros es de que se esté plenamente consciente de que señalar el camino significa que la oposición debe diseñar cómo salir de la dominación cubana, hasta ahora consentida por la FAN venezolana (según declaró el Dr. Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos, hay unos 22.000 cubanos en el territorio de Venezuela: http://www.el-nacional.com/noticias/politica/almagro-menos-22000-cubanos-infiltraron-venezuela_256078), de los paramilitares, de la Guerrilla comunista y del crimen mundial organizado, lo cual incluye el narcotráfico y una corrupción de proporciones planetarias.

Aparte de eso, el sentido común impone suponer que tan inverosímil cocktail de males y en particular, la corrupción estimulada por el propio régimen, tiene que haber permeado, porque sí,  a la clase política del país, opositora y chavista por igual, más aún si se sabe que en Venezuela está prohibido por Constitución que el Estado financie a los partidos políticos, pero que no puede existir un empresario privado capaz de competir con los recursos con que cuenta ese Estado que, pese la prohibición Constitucional, están disponibles por entero para los corruptos.  El último escándalo de corrupción develado implica un robo de cien mil millones de dólares al Estado venezolano, a través de una ciudadana y empresa española (sí, US $ 100.000.000.000, Ver:  http://revistazeta.net/2018/11/19/venezuela-espana-singapur-contrabando-100-mil-millones/).

De manera que cuando el Embajador Santos pide a la oposición que señale el camino, no puede estar esperando tal cosa de los miembros de partidos políticos venezolanos, porque la manera cómo estos se financian no es transparente. Aparte del terror que tiene que inspirarles un régimen que hace poco se presume que asesinó a un preso político (el Concejal de Primero Justicia, Fernando Albán, quien falleció estando bajo custodia del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, “SEBIN”, en octubre pasado y cuyo abogado aseguró que en una parte del expediente aparece la palabra “homicidio”, como causa de su muerte. Ver: http://www.contrapunto.com/noticia/joel-garcia-segura-que-el-expediente-de-fernado-alban-aparece-la-palabra-homicidio-234472/), cuyo cuerpo sin vida fue lanzado desde un piso 10 del edificio donde se encontraba injustamente preso, para simular un suicidio. Estos son factores que no se pueden pasar por alto a la hora de decidir el destino de millones de venezolanos y de toda la región.  Personas que viven dentro de semejantes condiciones de corrupción y violencia, es obvio que no puedan hacer o decir sino lo que el régimen les imponga. De manera que escucharlos, es escuchar al propio régimen, siendo esto, quizás, la razón fundamental que impide que ofrezcan un camino real para deponerlo.

Como soporte de esta sospecha nuestra, sirva el último Acuerdo que aprobó, el 13 de noviembre de 2018, la Directiva de la Asamblea Nacional venezolana, de mayoría opositora desde enero de 2016 (Ver: http://www.asambleanacional.gob.ve/actos/_acuerdo-con-el-objeto-de-impulsar-una-solucion-politica-a-la-crisis-nacional-fortaleciendolas-fuerzas-democraticas-del-pueblo-de-venezuela-con-el-respaldo-de-la-comunidad-internacional).

Ese Acuerdo fue llamado “ACUERDO CON EL OBJETO DE IMPULSAR UNA SOLUCIÓN POLÍTICA A LA CRISIS NACIONAL, FORTALECIENDOLAS FUERZAS DEMOCRÁTICAS DEL PUEBLO DE VENEZUELA CON EL RESPALDO DE LA COMUNIDAD INTERNA”. Las palabras resaltadas resultan una magnífica prueba de lo que afirmamos y es la mejor explicación o resumen de lo que trata ese “Acuerdo”. Nos explicamos:

El Acuerdo plantea que el desmantelamiento de la inteligencia cubana que opera en Venezuela – que incluye hombres armados- de carteles de narcotráfico que dominan las instituciones y de los diversos grupos de paramilitares que se reparten el territorio nacional, provendrá de la política. La experiencia colombiana misma es prueba fehaciente de que esperar que la política resuelva un caos tan profundo y generalizado, con grupos armados que han tomado el control del Estado, es absolutamente fantasioso, irreal.  El Gobierno anterior de Colombia firmó un acuerdo “de paz”, con las FARC. Para no extendernos en un análisis que nos desviaría mucho del tema de esta carta (aunque esté muy relacionado), por ahora simplemente recordemos que muy pronto se supo que uno de los integrantes más conocidos de las FARC, continuó delinquiendo, violando ese acuerdo. Y en Colombia nadie dice que el narcotráfico haya tomado las instituciones, como en cambio es ampliamente reconocido que sí es el caso de Venezuela, tal como lo expuso con claridad el ex Presidente Andrés Pastrana en el foro que organizó el grupo IDEA, Cátedra Mezerhane, en la ciudad de Miami, el mes pasado. Ver: https://www.diariolasamericas.com/florida/entrevistas-el-iii-dialogo-presidencial-del-grupo-idea-el-miami-dade-college-n4164939. El Acuerdo no señala pues un camino claro y concreto para acabar con la causa del problema, que es el conjunto de esos males. Pero sí asoma que, según la Directiva de la Asamblea Nacional, eso se logrará por el “fortalecimiento de las fuerzas democráticas del pueblo”.

Ahora bien, el Tribunal Supremo de Justicia, cuyos Magistrados nos imparten justicia a nosotros, los venezolanos, desde el exilio, porque no podemos conseguirla en Venezuela, ya que el régimen los quiso encarcelar a todos ellos por haber sido nombrados por la Asamblea Nacional de mayoría opositora, dictó una sentencia el 13 de junio de 2018 (se la puede leer aquí: http://tsjlegitimo.org/wp-content/uploads/2018/06/Sentencia-del-Sistema-Electoral-SE-2018-001-1.pdf), que ordenó a esa Asamblea Nacional nombrar como corresponde a los Rectores del Consejo Nacional Electoral, aclarando que debe conformarse con árbitros confiables e imparciales, aparte de indicarle que debe reformar la Ley Orgánica de Procesos Electorales y establecer un sistema de votación preponderantemente manual.  Cinco meses más tarde, ninguna de esas condiciones se ha cumplido y la Asamblea Nacional más bien ignora los extraordinarios avances que las sentencias de dicho Tribunal han significado en la definición del camino a nuestra libertad, empezando por la condena y destitución definitiva de Maduro, entre otras cosas, por haber sido delatado en el juicio por corrupción que a su vez se llevó a cabo en Brasil, contra la notoria empresa Odebrecht. ¿Cómo pretende la Directiva de la Asamblea Nacional lograr el “fortalecimiento de las fuerzas democráticas del pueblo”, si ni siquiera le brinda las más mínimas garantías de elecciones auténticas, cosa que está dentro de sus competencias?

No solamente leer eso nos ha desconcertado, sino también que pese a que no ofrecen propuesta concreta alguna para acabar con las causas de nuestros males, sin embargo plantean una “transición democrática, ordenada, e inmediata”. Parecería que la Directiva de la Asamblea Nacional ya tiene la fórmula para arribar a lo que considera será una transición democrática. Pero la palabra “inmediata”, antes que alegría nos produce horror porque nos recuerda las ya demasiadas veces en que se nos ha ofrecido lo mismo, para comprobar al poco tiempo que lo único que se había logrado era afianzar más al régimen (Ver relato breve de experiencias pasadas en el Anexo a esta carta).

Aparte, no vemos ese Acuerdo nada más allá de pedirle a la comunidad internacional que continúe con la “presión legítima”, que según se lee “hará posible la construcción, sin venganza ni persecución, de un gobierno de paz y reconciliación nacional”.  En esa frase -por demás muy trillada y en el más puro lenguaje Castro/chavista- se esconde una gran contradicción, si es que no una gran perversión. No se entiende cómo es que se piensa que hay que evitar la “persecución” del régimen, al mismo tiempo que se le pide a la comunidad internacional que siga con sus presiones, lo cual evidentemente incluye la captura de los corruptos y el congelamiento de sus bienes (persecución), para evitar que dispongan de recursos para pagar la represión y la compra de conciencias con que se oprime al pueblo venezolano, aparte de evitar que continúe el latrocinio con el que se lo hambrea. Pero en todo caso, la oferta de “no persecución” que parece estar tratando de extender al régimen, la Directiva de la Asamblea Nacional, es un absurdo, porque esa Directiva no está en condiciones de perseguir a nadie y hacerlo depende enteramente de que se lo permita el propio régimen.

Por lo demás, la sola referencia a una “reconciliación nacional” es una bofetada para los más de 3 millones de venezolanos que se vieron obligados a dejar el país para no morir de hambre o de mengua, aparte de un incentivo para que sigan yéndose muchos más. La frase hace ver que, a criterio de la Directiva de la Asamblea Nacional,  en Venezuela existe un conflicto armado fratricida, cuando es más que evidente que  lo que existen son grupos criminales a los que solamente pudo haber armado el propio oficialismo, que cuidan y protegen a esos funcionarios ultra corruptos y que son esos relativamente minúsculos grupos los que han llevado a  millones de venezolano a huir despavoridos de la inflación y la inseguridad más elevada del planeta (en los primeros 14 años de “Revolución” hubo más ASESINATOS e Venezuela, que durante  52 años de guerrilla, en Colombia)  y de tener que comer de los basureros de los compatriotas que por milagro de Dios aún desechan algún alimento,  dudosamente  en condiciones de ser de ingestión saludable.

Para completar, el Acuerdo acepta que el 10 de enero de 2019 “expira” el mandato de Maduro. Pero para los venezolanos que luchamos por una reinstitucionalización del país,  Maduro perdió su investidura, sino cuando la Asamblea Nacional declaró su abandono del cargo, a principios de 2017, sin duda sí con la publicación, el 29 de octubre de este año, de la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia que lo destituyó, después de un juicio que inició la Fiscal General, también en exilio  (por correr riesgo su vida, si permanecía en Venezuela), que fue llevado a cabo en la sede del Senado de Colombia. La referencia a esa  fecha, que coincide con lo que ha dicho el Gobierno español -afín ideológicamente a régimen criminal venezolano- nos enciende aún más alarmas.

Por último, según la Directiva de la Asamblea Nacional, la crisis no es humanitaria, sino “nacional”.  Sabemos muy bien por qué se evitó usar la palabra “humanitaria”, al definir la crisis. Eso dispararía la única solución posible para Venezuela: la injerencia o intervención humanitaria.  Ese único camino real no lo va a proponer nunca la oposición dentro de Venezuela, por las más que comprensibles razones que hemos señalado.

Pero nosotros, quienes somos también oposición, sólo que no partidista y fuera de Venezuela, sí lo proponemos y vamos más allá. Sugerimos que el Tribunal Supremo de Justicia se avoque sin más demoras a resolver las 6 peticiones que diferentes personalidades y asociaciones de venezolanos le han presentado, sobre la necesidad de un Gobierno o Junta de Emergencia Nacional y que aparte de aceptarlo como parte de la ejecución del Artículo 333 de la Constitución,  disponga que esa Junta esté constituida por venezolanos con experiencia de Estado, es decir, que hayan ocupado cargos de máxima importancia para la nación (porque no estamos para improvisaciones); que hayan dejado esos cargos sin causas contrarias a la moral o eficiencia; que se comprometan a organizar el registro electoral y demás asuntos ya señalados por ese Tribunal, para llamar a elecciones auténticas a la brevedad posible; que también se comprometan, bajo fe de juramento ante ese Tribunal, a no aspirar a la Presidencia del país y que para el momento de postularse, se encuentren fuera de Venezuela, para poder decidir libremente y discutir los términos en que habrá de ejecutarse esa injerencia, con los gobiernos de la región que estén realmente interesados en evitar que la crisis Venezolana lleve al colapso de sus propios Estados.

He ahí el camino que usted pidió, señor Embajador Francisco Santos.

ANEXO

A LA CARTA ABIERTA AL EXCELENTÍSIMO SEÑOR EMBAJADOR

DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA, ANTE LOS EEUU

 

  1. El Golpe de Estado “moderno”:

A fines del año 2001, con apenas tres (3) años en la Presidencia de la República y contando con la “magnífica” asesoría de Fidel Castro, quien ya había visitado 5 veces Venezuela, de 1998 al 2000, Chávez logró manipular a la Corte Suprema de Justicia de nuestro país para conseguir una nueva Constitución, con la cual aprovechó para destituir a todas las cabezas de los Poderes constituidos y alargar su período Presidencial.  No conforme con eso, en ese 2001 dictó 49 Decretos-Leyes que violaban esa nueva Constitución, lo cual es prueba inequívoca de que a Chávez le interesaba bien poco el texto constitucional y que la Asamblea Nacional Constituyente (“ANC”) no fue sino la herramienta para hacerse con todas las Instituciones, es decir, del poder absoluto. En ese año, por cierto, ya había firmado también un acuerdo para regalar petróleo venezolano a los Castro (https://elpais.com/diario/2000/10/28/internacional/972684010_850215.html)                                   y  una “alianza estratégica” con Rusia, con evidentes fines armamentistas (https://www.nodo50.org/gpm/venezuela/10.htm).

Con ese proceder, Chávez  había propinado un auténtico Golpe de Estado, en Venezuela, siguiendo la definición de los clásicos en la materia (el italiano-alemán, Curzio Malaparte, en su libro “Técnica de un Golpe de Estado” (1931) y el español, Nicolás Pérez Serrano, en su libro “Tratado de Derecho Político”, 1976, por ejemplo),  al erigirse como poder supra Constitucional, usando el ardid de una Asamblea Constituyente que él dominó gracias a las bases comiciales ideadas por Nelson Merentes y Ricardo Ríos, quienes vieron en la más abyecta violación al principio de universal y Constitucional de la representación proporcional de la sociedad en un ente deliberante,  una simple “lección de matemáticas” dada a los partidos de oposición.  De paso, el pueblo había facilitado a Chávez, a través de un Referendo Consultivo, el poder de eliminar la Constitución de 1961, pero no lo autorizó para hacerlo en esa antidemocrática forma, ni para desechar todas las cabezas de los Poderes Constituidos (Instituciones).

La comunidad internacional hizo caso omiso sobre estas denuncias, porque las hubo, por pate de la oposición, deslumbrada tal vez por la popularidad inicial que Chávez tuvo, al ser electo en 1998.

  1. La primera rebelión popular contra el chavismo:

Ante el cúmulo de evidencias de la grave ruptura del orden Constitucional, los líderes de la sociedad civil organizada, Carlos Ortega, Carlos Fernández, Pedro Carmona Estanga y un grupo de altos ejecutivos de Petróleos de Venezuela, seguidos por aproximadamente 18.000 trabajadores de esa empresa y acompañados por partidos políticos, ONGs y millones de venezolanos, decidimos llevar al caudillo militar Chávez a la renuncia a la Presidencia de Venezuela, lo cual condujo a los asesinatos a manos de franco tiradores de 19 venezolanos, el 11 de abril de 2002, en medio de la protesta más gigantesca que habíamos conocido los venezolanos (se calculó 1 millón de personas, circulando por horas y de los cuatro puntos cardinales de Caracas, hacia la sede Presidencial de Miraflores).  Por ese abominable hecho pagan cárcel aún hoy 8 policías y 1 Comisario (Iván Simonovis, con graves problemas de salud), quienes más bien pretendieron disuadir a los marchistas de llegar a la sede Presidencial de Miraflores, porque había una emboscada. La condena recayó en 2003 y 2004, sobre la base de “pruebas” como una película de Kevin Costner y un video de una liposucción. Permanecen presos aunque el ex Presidente de la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia, Eladio Aponte Aponte, quien los condenó, confesó que su sentencia condenatoria fue una orden que él recibió de Chávez (Ver:  https://www.personadeinteres.org/personas/2434).

Esta vez la comunidad internacional, incluso los EEUU bajo la Presidencia de George Bush, tomó parte y decidió interpretar que aquellos hechos eran un “Golpe de Estado”, pero contra Chávez. Entonces, Carlos Oretga, Carlos y Juan Fernández y los otros líderes que encabezaron aquella legítima estrategia de presión popular,  así como algunos de los demás miembros de la alianza opositora llamada “Coordinadora Democrática” (Enrique Mendoza, ex Gobernador del Estado Miranda, por ejemplo), terminaron enfrentando prisión (Henrique Capriles) o exilio y a muchos de ellos incluso les costó obtener asilo político en otros países, a pesar de que jamás emplearon armas para deponer a Chávez.  Al contrario, el General Lucas Rincón, quien hoy goza de honores diplomáticos y es Embajador de Venezuela en Portugal, ratificado por Maduro, siendo Ministro de Defensa para ese 11 de abril de 2002, declaró en televisión nacional, ese día, que la salida de Chávez obedeció a que se le solicitó la renuncia, “la cual aceptó”, frase que se hizo célebre en Venezuela.

  1. El Referendo Revocatorio, el apaciguamiento de la sociedad venezolana y la consolidación de la revolución chavista:

En el año 2003, la sociedad civil venezolana, partidos políticos incluidos, se organizó de nuevo y estuvo a punto de sacar a Chávez del poder, por segunda vez. Esta vez la iniciativa la lideró la ONG SUMATE, Presidida por María Corina Machado, apoyada por políticos y pueblo. Sorteando los incontables obstáculos que nos imponían las “Instituciones”, ya controladas en gran medida por el régimen y la paniaguada mediación de la OEA y el Centro Carter, al fin Chávez aceptó contarse, antes de cumplir el medio término de su mandato.

Pero eso no pasó sino cuando ya estaba fraguado un colosal fraude electoral, con Jorge Rodríguez a la cabeza. Entre sus cómplices en el Consejo Nacional Electoral, (“CNE”) Jorge Rodríguez no solamente contaba con las inefables comunistas Tibisay Lucena, Sandra Oblitas y Tania D´Amelio, sino con otros personajes que hoy asesoran a lo que creemos que Usted y buena parte de la comunidad internacional considera “oposición”. Es el caso del Ingeniero Félix Arroyo, quien hoy es de los técnicos que por la “oposición” (partido “Acción Democrática”, para ser más precisos, liderado hace al menos 14 años por Henry Ramos Allup), deben auditar el sistema electoral, cuando ya Arroyo lo había avalado al grado de ser uno de los funcionarios del CNE que junto a Jorge Rodríguez,  “evaluó” la oferta de BIZTA y SMARTMATIC, para la automatización del voto en el RR 2004.

BIZTA y SMARTMATIC eran dos empresas cuasi de papel y sin experiencia previa en elección alguna, cuyos accionistas eran tres ambiciosos jóvenes venezolanos de clase profesional, media y media alta, quienes no dudaron en aceptar el “apalancamiento”  que el propio Gobierno de Chávez les dio en BIZTA (que tenía casi los mismos accionistas que SMARTMATIC), a través de un significativo aporte de capital de parte de FONCREI. FONCREI era una entidad estatal representada por Omar Montilla, hijo del Secretario del Consejo de Ministros de Chávez. Omar Montilla ocupó un puesto en la Directiva de BIZTA, en 2003.

BIZTA tenía a su cargo desarrollar el software a ser usado el RR 2004. SMARTMATIC aportaría el hardware. Pero había un “detalle”. El Comité evaluador de Ofertas del CNE no pudo haber evaluado ese hardware puesto que las máquinas para votar ni siquiera existían cuando fue adjudicada la contratación, en febrero de 2004, tal como lo develó en una nota de prensa de abril de 2004, la empresa OLIVETTI, quien al final fue quien produjo las máquinas.  Es imposible no preguntarse  ¿qué clase de auditor podría ser Félix Arroyo, para un partido opositor, si ese personaje había “evaluado” la nada?.  Además, la alianza del propio Chávez con la empresa que haría el software para contar los votos con los cuales podría ser revocado, que estaba a la vista, no fue denunciada sino por contadísimos líderes de esos partidos opositores.

Es justo advertir, también, que muchos de esos líderes se habrán sentido presionados -hay que decirlo- por una comunidad internacional que estaba deseosa de que acabara la “crisis política” venezolana, así fuera de forma ficticia, a través de una salida “democrática, electoral, pacífica y Constitucional”. Como bien lo resumió el Doctor en Ciencias Políticas, Miguel Ángel Martínez, en el título que dio a su magnífico libro que recoge el detalle del proceso Revocatorio de 2004, desde entonces los venezolanos fuimos víctimas del “apaciguamiento” con el que se consolidó “la Revolución Bolivariana”.

Fue entonces cuando podríamos decir que comenzó la metamorfosis de la “oposición partidista” en la “oposición colaboracionista”, como parte de un esquema que sin duda fue “made in Cuba” y contó con el apoyo de todos los partidos de izquierda, a nivel mundial. Chávez siguió en el poder y esta vez no hubo ningún líder opositor que resultase inmediatamente encarcelado o enviado al exilio.

Antes bien, casi todos aceptaron como limpio el resultado del Referéndum Revocatorio de 2004 y comenzó allí a gestarse su desprestigio entre los votantes, quienes en rechazo al sistema absolutamente inauditable con el que se les imponía votar, se abstuvieron de hacerlo en las elecciones parlamentarias de 2005, donde hubo un 74.4%  de abstención (la más alta de la historia contemporánea de Venezuela) y el oficialismo “ganó” la totalidad de los escaños.

A esa mega protesta contra el sistema electoral (Chávez acusó a la oposición de hacer un “boicot” electoral), le siguió la elección Presidencial de 2006.  Al haber perdido toda participación política -lo que significaba toda participación en manejo de recursos- la oposición decidió unirse y competir contra el sistema electoral viciado.  Eligió como candidato opositor único a Manuel Rosales[i],  quien como era de esperarse “perdió” contra Chávez, pero declarando que “el margen de diferencia no había sido tan grande”, es decir, reconociendo que el sistema estaba viciado. Sólo que a ese fraude electoral decidieron llamarlo “ventajismo”, para escabullirse de la responsabilidad de combatirlo, como si el ventajismo no constituyera un tipo de fraude. Desde entonces, los partidos fueron convencidos de que no debía mencionarse el fraude electoral nunca más, para no provocar de nuevo la abstención de 2005. Es decir, al pueblo de Venezuela, deseoso de salir de un régimen de clara impostura Castrista, se le siguió invitando a votar, no para salir de ese régimen, sino para derrotar la abstención, que en efecto en ese 2006, se redujo a 25.3%. (http://www.cne.gob.ve/divulgacionPresidencial/resultado_nacional.php).

  1. La propuesta de “reforma Constitucional” en 2007:

Dado el éxito obtenido burlando a la oposición y a la comunidad internacional, Chávez decide en 2007 “reformar” la Constitución que él mismo había hecho aprobar en 1999. No se trataba de una reforma son de un texto Constitucional absolutamente diferente, sin duda, “made in Cuba”, donde aparece la expresión “Poder Popular”, por primera vez usada en texto Constitucional alguno, en Venezuela, pero que se repite 81 veces en la Constitución cubana.

Esa propuesta de reforma no fue derrotada por el voto popular, como se nos pretendió hacer ver a los venezolanos. Pues el fraude de 2004 ya estaba montado. De hecho, quedaron 1.8 millones de votos sin contar (Ver: https://www.semana.com/on-line/articulo/los-votos-nadie-quiere-contar/91928-3)

El General Baduel y los estudiantes, liderados por Yon Goicochea,  evitaron el fraude. De allí que los dos terminaran presos, aunque en diferentes años.

No obstante, el apaciguamiento no fue total y siguieron existiendo políticos opositores que realmente confrontaban al régimen, entre ellos, Alejandro Peña Esclusa (preso en 2010), quien se oponía abierta y vehementemente a la dominación cubana de Venezuela, concertada por el Foro de Sao Paulo y ex candidato Presidencia en 1993, Oswaldo Álvarez Paz, quien en un artículo del 2010 manifestó que “(…) es indispensable tener claro el objetivo. Sustituir al régimen actual en el menor tiempo y con el menor trauma posible. No sabemos cuándo será ese tiempo (…)” (Agencia Venezolana de Noticias. Julio 28, 2010). Fue apresado al año siguiente (2011).

  1. La Salida:

El deterioro social y económico de Venezuela continuó en rumbo franco, eso sí, en medio de más procesos electorales absolutamente amañados, pero aceptados como válidos por los partidos políticos, posiblemente estimulados por esa comunidad internacional dominada por la izquierda, que exigían una salida “pacífica, electoral, democrática y Constitucional” que no estaba por llegar nunca por esa vía, pero que les brindaba la ilusión del “triunfo” electoral cuando se trataba de acceder a posiciones irrelevantes en la solución de los principales males que afectaban a nuestra sociedad, la inseguridad y la inflación, ambas cosas competencia exclusiva -en los hechos y parte, en el Derecho-  del Gobierno Nacional.

Hasta que en el 2014, Leopoldo López (Voluntad Popular) se salió del esquema made in Cuba para proponer algo que llamó “La Salida”. Nunca tuvimos claro el cómo, pero era obvio que se referían a una auténtica salida al régimen, que era lo que los venezolanos estábamos deseando con ansias desde hacía al menos 10 años. A él se unieron los políticos Antonio Ledezma y María Corina Machado, pero ningún otro partido. El resultado de esa iniciativa fue el encarcelamiento de López y después, de Antonio Ledezma, el exilio de Carlos Vecchio (mano derecha de López) y la prohibición de salida del país de Machado.

  1. El desplazamiento forzado:

Los demás partidos que habían continuado por el camino político “tradicional”, ante el rechazo cada vez más generalizado de los venezolanos, intentaron caminos ya probadamente fallidos para salir del régimen. Volvieron a proponernos un Referendo Revocatorio (Henrique Capriles 2016), esta vez contra Maduro. No podía haber sorpresa alguna cuando ese Revocatorio fue abortado de nuevo por las “Instituciones” del régimen. Sí la hubo, en cambio, cuando buena pate de la comunidad internacional (con el Vaticano a la cabeza),  argumentando que se desea “la paz”, nos obligó a deponer las protestas para “encausarnos“ (“apaciguarnos”) una vez más.  Los venezolanos vimos como la comunidad internacional había vuelto a atornillar al régimen Castrista en el poder. Nuestra única salida era ya, definitivamente, el exilio, la migración, el desplazamiento forzado, habiendo perdido además toda posibilidad de mantenernos con vida, en medio de una opresión, inflación y escasez pavorosas.

Es por lo que exponemos aquí, por haber pretendido que el régimen criminal es un régimen político y haber pretendido soluciones políticas tradicionales, que Colombia hoy está sufriendo y es por la imposibilidad de lograr alguna solución dentro de Venezuela, que hoy nos acompañan en el exilio, líderes políticos que hasta “ayer” sostenían que la salida era “pacífica, electoral. Democrática y Constitucional”,  como  Ramón Muchacho (en exilio desde 2017) y Julio Borges (en el exilio desde 2018) .

Para el hambriento pueblo venezolano, salvo por las sanciones económicas de los EEUU y los intentos de la Administración Trump con Nikki Haley a la cabeza para conseguir apoyos para enfrentar de verdad el caos venezolano (más las escazas medidas de parte de algunos países de la Unión Europea), la comunidad internacional, en especial en América Latina, sólo ha servido para afianzar al Castro-comunismo criminal en el poder.  Como ocurre con toda regla, el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, es la deslumbrante excepción. Él ha tenido la gallardía de reconocer que las culpas de la tragedia venezolana no son únicamente de los políticos de Venezuela, sino también de una buena parte de los políticos del mundo.

Nuestro relato, basado en hechos incontrovertibles, demuestra que la “estrategia” que hasta ahora ha sido empleada para solventar la crisis humanitaria (no “política”) venezolana, ha sido errada. El destino que tiene cualquier líder opositor cuando decide enfrentar en serio al régimen, dentro de Venezuela, es invariablemente el exilo, la cárcel, las torturas o la muerte.

 

[i][i] Partidos que apoyaron a Manuel Rosales: Un Nuevo TiempoCOPEIPrimero JusticiaMASLA CAUSA RUn Solo PuebloBandera RojaConvergenciaIzquierda DemocráticaPolo DemocráticoSIMovimiento-RepublicanoURDMIN-UnidadSolidaridadAPERTURA, Visión- Venezuela, , Visión Emergente, Venezuela de PrimeraFuerza PopularFuerza LiberalDemocracia Renovadora, Fuerza de la Gente, Imagen Democrática, ONI, SOLUCIÓN, PQAC, IPV, INCVF, LA LLAVE, RENACE, Venezuela Somos Todos, NED, Electores Libres, Pensamiento Nacional, Movimiento Laborista, ENCUENTRO, Acción Agropecuaria, AME, PPI, Constructores de un País, Dignidad Patriótica y PIEDRA.

 

Dra. Adriana Vigilanza

@adrianavigi

 

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