VenEconomíaOpina 27/07/15: No se lo dijeron, lo constataron

 

VENECONOMIA LOGONo se puede tapar el sol con un dedo, así como tampoco el quebrantamiento de la democracia y la violación de los derechos humanos en Venezuela.

Esta semana que pasó el ojo visor de la comunidad internacional dio dos alertas sobre este irrespeto a derechos fundamentales por parte del Gobierno de Nicolás Maduro.

Primero, un grupo de expertos de Naciones Unidas y del Sistema Interamericano de Derechos Humanos lamentó los intentos por difamar e intimidar a los defensores de derechos humanos en el programa “Con el Mazo Dando”, transmitido por la televisión estatal y conducido por el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. Los relatores denunciaron, específicamente, tres incidentes recientes de “represalias televisadas injustificables”:

1) La difamación de varios defensores de derechos humanos y sus organizaciones, antes y después de su participación en las audiencias sobre Venezuela ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su sede en Washington, D.C., en marzo de 2015.

2) Que se haya compartido en el programa los detalles de los itinerarios y encuentros privados previstos por defensores de derechos humanos, mientras el Director de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, William Castillo, acusaba falsamente en Twitter que estos habían recibido fondos internacionales para difundir información negativa sobre Venezuela.

3) Que en el programa, citando a ‘patriotas cooperantes’, se hicieran comentarios despectivos contra varios miembros de la sociedad civil y sus organizaciones tras su colaboración con el Comité de Derechos Humanos de la ONU durante la revisión del cuarto informe periódico de Venezuela los días 29 y 30 de junio en Ginebra.

Ahora, este fin de semana un grupo de senadores españoles viajó a Caracas para visitar a los presos políticos y buscando “ayudar a que las cosas se encaminen, en el sentido de que las elecciones de diciembre sean lo más libres posibles…” y ayudar a que se abra un espacio de diálogo. Lamentablemente, esa fue una visita que no llegó a concretarse por la voluntad arbitraria del Gobierno –y los insultos televisados de Nicolás Maduro– con excepción de la reunión que hicieran al alcalde metropolitano, Antonio Ledezma, preso político, quien paga casa por cárcel.

Estos parlamentarios, a la luz de la crisis que pudieron observar directamente en su viaje a Venezuela suscribieron la “Declaración de Caracas”, la cual fue firmada no solo por los senadores representantes de diferentes partidos políticos de España, tanto de derecha, centro derecha y de izquierda, sino por parlamentarios de Uruguay y Perú. Además conformaron  se encuentra amenazada.

Luego de enumerar algunos acertados considerandos, decidieron:

Hacer un llamado a todos los parlamentarios a incorporarse a “parlamentarios del mundo por la democracia en Venezuela” para servir de interlocutores a favor del entendimiento entre todos los actores de la vida política venezolana.

Exhortar al Gobierno de Venezuela a permitir el regreso del exilio y a liberar a los presos políticos, así como a garantizar para ellos el pleno ejercicio de sus derechos ciudadanos.

Expresar su preocupación ante la reiterada práctica de la inhabilitación de dirigentes opositores con fines políticos.
Exhortar a la autoridad electoral venezolana a garantizar condiciones justas y observación internacional calificada para las elecciones parlamentarias a celebrarse en diciembre de 2015.

Hacer un llamado a todas las organizaciones interparlamentarias, y en particular a la Unión Interparlamentaria, a velar por el respeto de los derechos humanos de los parlamentarios venezolanos.
Realizar en nuestros respectivos países todas aquellas acciones que contribuyan a difundir información acerca de la situación en Venezuela.

Pero, como la terca ceguera y obstinación son características intrínsecas de este Gobierno, su máximo representante (Nicolás Maduro) volvió a sus arrebatos al conocer que la OEA recibiría este lunes al dirigente de la unidad democrática, Henrique Capriles. Y emulando a su antecesor, en una circunstancia adversa similar, aseguró que la OEA es un traste viejo y caduco, dominado por una burocracia imperial que cada vez la hunde más. Aseveró, tal vez en un reflejo espejo, que la OEA “no sirve para nada”.

Editores de VenEcono

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