Vitalia Rincón 7 de julio 2018 Guillermo se va ¡A mi amado nieto que emigra, y que tiene 11 meses!

Hoy toqué sus suaves mejillas y me las adherí a mi cara, como en esa especie de comunión con el amor hecho de algodón y ternura.

Hoy vi sus ojos marrones vibrantes como chispitas de caballitos de miel y de azucenas en flor.

Hoy vi su sonrisa y sus dientes minúsculos de arroz y leche, su guau guau imitador en su carrusel inocente.

Sus colores en la estancia se asemejan a un ángel y a un pajarito, que trina y que canta recién hecha la vida.

Hoy me lo acerqué al pecho y le dije “chiquito, Silverio Estrella, el jardín de la fragancia, el torero Estrella“ … él intuye que soy su abuela, y que cuando recuerde algún día quien lo amó, sabrá que en un país que se llama Venezuela, están los lazos de seda y de sangre, que lo acunó con sus árboles de araguaney y de frutales, poblados de paraulatas y loritos de alboradas y que bien sea “Guillermo o Silverio Estrella “ la estrafalaria canción de cuna que escucharé en mi memoria de canas, la que hice mía para ti en comparsa, es quien te canta y te dice que te amo en la distancia … y cuando suene el pasodoble, esa unión con hilos de plata y entrañas de bemoles y corcheas , nuestro baile de juego y de pequeñas carcajadas, será infinita… como una gigantesca galaxia, aquella que en el cielo infinito de estrellas te dirá, “¡Guillermo allí… en ese pedazo de tierra, están también quienes te aman!”

Hoy supe que sus alas volarán a España y que tal vez lo soñaré en mis sueños de manos ancianas.

Hoy Guillermo, pedacito de mi, se va, se irá, se multiplicará en la esperanza, esa suave palabra que me contiene las lágrimas.

¡Hoy lo querré más y mas a lo lejos de su mirada, de niño alegre, del que no sabe nada, que no conoce las tardes de brumas disipadas, sino de la tibia caricia y de la leche del pecho nacarada!

¡Hoy Guillermo se va junto a su madre, con maletas de colores, con helados y serafines que lo acompañan, porque la belleza de un niño tiene la mirada de un lago inmaculado, que refleja el amor en su pureza, que no lo arrebatan, ni la soberbia, ni los hombres, ni las balas, ni las bayonetas!

Hoy emigra un nieto, como el de tantas abuelas venezolanas, que se quedan a la espera, que los abrazan y besan y que no se quiebran.

Se desvanece un color en lo profundo, de no se qué lugar del alma, el del calorcito tibio de los nardos en flor… que son los nietos, de “esos locos bajitos”, como canta Serrat ¡y que nos devuelven la fe, a pesar del deshoje de lo que queda marchito y si, de la inevitable nostalgia !

¡Se va “el torero Estrella”, y florecerá en cada primavera, porque la haremos perenne en la espera y porque a la vuelta ese niño que en mi corazón de abuela lo despide también mil veces lo bendice.

¡Volverás hecho hombre y no se si serás torero, solo recuerda nuestra amada patria y no te olvides que su nombre es Venezuela!

A mi amado nieto que emigra y que tiene 11 meses

Vitalia Rincón

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