Vivir de la comprensión

“Hay que luchar decididamente contra la inseguridad, porque es terrible”, dijo el cardenal Urosa Sabino durante la misa que ofició en ocasión del día del Nazareno de San Pablo, en la que pidió a los feligreses “sacar el germen de la violencia” de sus corazones (2001.com.ve.  5/4/2012).

Aprovechando  este llamado, vale la pena reflexionar sobre este tema de moda,  donde todo el mundo implora, pide, escribe, sufre y paga, pero no  capta ni las políticas, ni las herramientas para eliminar esta enfermedad social del siglo XXI, que tiene acorralada a la población nacional y mundial

El entorno emite señales  confusas  sobre este tema  que valen la pena refrescar:

1)      La alta inversión en la industria armamentista, donde se hacen show aniversarios de fechas patrias,  exhibiendo poder político y bélico como la diana del éxito, vendiendo la guerra con militares violentos manejando aviones, fragatas, misiles  promoviendo la violencia física, psíquica y química como un valor del poder político, soberanía y defensa, con un desprecio preocupante por la   psiquis humana.

2)      El fomento de las guerras entre: ciudadanos y gobierno, religiones, razas, económicas, tecnológicas, psicológicas, género, emocionales, familiares, etcétera,  que generan climas de terror en  entornos micro, meso y macro    ocasionando  nuevas enfermedades emocionales, ya que  el sistema humano no puede con esa sobrecarga para sostenerse física, emocional, espiritual y socialmente en esta dinámica perversa.

3)      La competitividad como herramienta de éxito donde tienes que matar al adversario para eliminarlo del campo profesional, laboral político y económico con políticas de guerras y guerrillas incluidas en el léxico de formación gerencial

Esta programación neurolingüística (PNL) de la violencia, hilo de conexión social ha  contaminado las barreras de la conexión vibracional y se percola en todos los estratos de la sociedad: películas, novelas, libros, canciones con el menú de  la droga, el narcotráfico, la corrupción, las guerrillas,  el paramilitarismo, el secuestro, las violaciones  conforman  la comunidad de la violencia, la cual es  reconocida por medios de comunicación, casi como fuente principal de información quiénes son sus promotores gratuitos, porque solo publican eventos de violencia permanentemente.

Mis  recomendaciones para abordar esta enfermedad social del siglo XXI son: activar mecanismos, legales, personales, familiares, educacionales y ambientales para  trabajar este fenómeno,  en lo personal activar el SENSOR DEL AMOR poderosa herramienta para la integración  despertar  la conexión con el otro desde la perspectiva de confianza mutua,  hacer  dieta, para rebajar los valores de las armas  símbolo del poder político, la educación personal y el desarrollo de la inteligencia como descubrimiento  del ser, la reingeniería familiar para construir los nuevos espacios de vida y comprensión y el ejercicio de la comunicación como instrumento de conexión donde la palabra no sea un arma de guerra

Comentarios: