Wilfredo Bello Este Gobierno No tiene Remedio

La farsa independentista catalana y la  asamblea nacional constituyente de Maduro, son como los  dos hemisferios de un mismo cerebro y un solo pensamiento, la mentira, la farsa.

Con Maduro, los acreedores chinos y rusos, habituados  a hacer negocios con gobiernos pobres, se han reservado para sí,  la  principales refinerías de petróleo del país Paraguaná y el Cardón.

Los tres satélites orbitados, en su  carrera espacial contra los Estados Unidos, son  un  cuento chino. Ningún beneficio representan estos registros para el país, muerto de hambre y lleno de enfermedades. La farsa independentista

Los pobres son necesarios a la revolución, se lo dijo Castro a Guaicaipuro Lameda en un viaje a Cuba .  Giordani añadió – “ Tomará treinta años por lo menos, producir ese cambio cultural, mientras llega el momento, necesitamos de los pobres. Usted  aún no ha entendido cuál es la farsa, General, la farsa independentista! “

La educación que da el gobierno no será para formar escuálidos. Así lo decretó el temerario ministro de educación. Su sede  puede ser visitada y comprobar cómo la burocracia, ha convertido el  majestuoso edificio de mármol negro  en una  estructura de pasillos destartalados de oficinas vacías, personas sin hacer nada, con papelitos pegados en la pared, aquí no se habla mal de Chávez que se asemejan a  los camerinos de un teatro, donde los actores se maquillan antes de salir a representar un papel. La farsa independentista. Así se llama la función.

Lo que Maduro llama Independencia es privatizar todo, para ellos, el poder, la asamblea, las gobernaciones, la sala constitucional, el poder electoral.

El paradigma independentista, se ve extrapolado a diario,  en  la privatización de las calles , tomadas por la delincuencia, de gente que hace latonería, chapa y pintura en la mitad de cualquier parte, de quienes se adueñan de las aceras para lavar carros y hacer cambio de aceite. Los electroautos que entienden por derecho de frente, tomarse el lugar público, para el estacionamiento de sus clientes. La Farsa Independentista.

Cada quien abusa del país, como mejor le parece. Esta es la independencia que conoce y practica Maduro; en su juventud jamás conoció compromiso que no fuera conspirar para tomar el poder. Nunca destacó en estudio ni en especialidad alguna, si no siempre estuvo diletante, a la espera de la toma del poder en nombre de la independencia.

El  antiguo autobusero que devino en  administrador de la hacienda pública, llegó al empíreo de la revolución, sin ninguna preparación.

Ahora se pasea por el palacio, con una responsabilidad para cual no se preparó. Pero esa es la revolución, o acertamos o erramos, juégate el burro para la una. La ignorancia y la pobreza han sido subidas al rango de folclor , son parte del pabellón nacional de la revolución.

Automatizaron las elecciones, y hasta para comprar una caja de hisopos, hoy en día hay que presentar el pulgarcito captahuella.  En política se puede hacer de todo, menos hacer el ridículo. El estrafalario  captahuellas hizo rico al locuaz psiquiatra experto en diagnosticar locuras, menos la suya propia.

Eligieron el automatizado sistema Smarmatic, pero  la empresa no dudó en denunciar    la manipulación de la data que el sistema sufrió en el referéndum para la constituyente. Ellos salvaron su voto. Con todo el gobierno irritado, tuvo que solicitar el  asesoramiento para montar las elecciones de las gobernaciones.

A Cataluña independiente, nadie la reconoce, menos aún,  las  mil quinientas empresas que se mandaron a mudar de la comunidad autonómica, como a Venezuela, nadie, le reconoce, la chunga y cutre,  asamblea constituyente

La farsa independentista catalana fue declarada ilegítima.  Aquí, Maduro, se  declaró república independiente del resto del país que lo rechaza  en un ochenta por ciento, pero ellos siguen en cadena cantando la farsa independentista.

Este gobierno no tiene remedio.

Wilfredo Bello

 

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