Wilfredo Mora S U I C I D I O

              De Carlos Marx  quien aportó su  Capital a la gran revolución rusa, hace hoy cien años, la historia ha silenciado su vida privada.

Si usted quiere conocerle más de cerca, el Sr. Marx no Está en Casa, una novela de Ibsen Martínez.

“El argumento se pone en marcha cuando Karl Marx, el visionario de la casa de Maitland Park Road, seduce a su hija en tiempos de la I Internacional Socialista y culmina, casi treinta años más tarde, al suicidarse ella en tiempos de Sherlock Holmes.”

Todo suicidio supone hipóstesis. No es descartable que el incesto sea una buena razón del suicidio de la tercera hija de Carlos Marx, quien también tuvo un hijo natural del “servicio” que atendía en su casa

Quien tanto procuró cambiar el destino de la humanidad, su familia la destruyó.

Wilhem Reich, el austríaco discípulo de Freud . Su vida terminó en Suicidio. Ludwig Wittensgetin, el epistemólogo – linguista,  lapidario.

“De aquello de lo que se puede hablar es mejor no decir nada.”

Se suicidó.

Nadie imaginó jamás que los Acuerdos de Bretton Wood que dieron legalidad por decreto según el cual, el oro, no era el respaldo de las reservas internacionales para convertir el  dólar en el meridiano por el cual se medía el comercio exterior del mundo, traería  un efecto mariposa en el ámbito no solo económico, social, sino también médico.

De ayer para hoy, esto ha resultado, si no, un suicidio, la economía norteamericana está hundida por imprimir dólares sin respaldo, los chinos ensamblan ahora sus productos, y el volver a hacer grande América de nuevo, de sueño americano, ha devenido en la pesadilla de Donald Trump que vive en un fake world, mientras  Los Chinos vienen, un camino , un cinturón por la Ruta de la Seda.

Los comunistas se hicieron capitalistas, y el capitalista, se volvió nacionalista y patriotero, cerró sus fronteras.  Nadie compra patria. La competencia es la competencia. ¿El capitalismo se suicidó?

El  Plan Marshal, diseñado para ayudar a Europa devastada por la guerra, promovió migraciones de cerebros , particularmente de Alemania, Suiza, Francia y Austria, todos científicos en el campo de la psiquiatría, la psicología,  emigraron.

Erik Erikson, Leo Kanner, el pediatra Han Asperger, éstos últimos, que habían tomado sobre la esquizofrenia, las ideas fundamentales del Dr. Jean Paul Bleuler, al cruzar el mar, muchos “síndromes diferenciales”, fueron confundidos con los síntomas, como si la fiebre fuera una enfermedad.

La industria farmacéutica estadounidense, se encargó no tanto de investigar, sino de patentar productos para aliviar enfermedades mentales, que no se definían, sino eran el mercado para vender productos.

Se convirtió la industria farmacéutica en otro Bretton Woods, creando un directorio de dolencias y enfermedades y cómo curarlos, sin ningún respaldo científico, a espaldas de los auténticos investigadores. La industria americana no creía en el oro, sino en sus dólares.

“La psiquiatría. La industria de la Muerte”. Lo explica bien.

El gobierno estadounidense se encargó de montar la misión paper clip para reclutar a viejos criminales de guerra nazi, una caza de talentos, que pasaba por alto a muchos criminales de guerra. La operación Overcloud, el Proyecto Manhattan, así, se trajeron a Oppenheimer, el padre de la bomba atómica.

Como ocurrió en Colombia que de guerrilleros y criminales saltaron al Congreso.

El Dr. Joseph Mengele, desde  Brasil y siguió sus experimentos sobre el mejoramiento de la raza.

Del angelado Hans Asperger, circuló un dossier oscuro de experimentos inescrupulosos e inconfesables con niños, del espíritu espartano, si no califica como sano, debe morir. En nombre del régimen como ocurrieron por millones, en la revolución rusa masacrados por el socialismo, de hambre y de frío.

Desde Hitler, muchos han tenido motivos para suicidarse.

Pero ¿ Fernando Alban?  ¿Tenía motivos para suicidarse?

No tuvo crímenes de guerra, tampoco fue a quedarse en los Estados Unidos.

Vino de Nueva York directo a su Municipio Libertador.

Allí en el aeropuerto fue secuestrado

Fernando Alban no tenía motivo para suicidarse,

Pedro Carreño, horas antes, de la espantosa noticia… vociferaba

¡A los escuálidos hay que escoñetarlos!

Valdría preguntarle a él….

Si Fernando Alban tenía razón para suicidarse, o  si era, el gobierno, que tenía motivos para “escoñetarlo”.

Para rematar, la cruel desfachatez de Diosdado Cabello:

“Albán tenía el derecho a quitarse la vida”.

Suena a la  declaración de un  criminal de guerra

de los que devastaron Europa, y ahora repiten la historia en Venezuela…

Criminales de guerra, que defienden el derecho a suicidarse…

Lo que faltaba….

Albán fue un varón, con el que no pudieron….

Fernando Albán

Un Cristiano Varón

Que los dejó con las manos manchadas de sangre.

Criminales de guerra, como los rusos, como los cubanos.

Que en nombre de la revolución hablan del derecho.

Que tiene la gente a suicidarse.

¡Inmorales!

Wilfredo Mora

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